V. RUGGIERO / G. PÉRGOLA
El edificio de la ex Comaec fue desocupado y alambrado. Será demolido la próxima semana, y sus nuevos dueños comenzaron a proyectar el futuro del predio. Vecinos del barrio, con desgano, celebran que se terminó con el principal foco de inseguridad.
Ayer a la mañana fue desalojada la última familia de ocupantes de la ex Cooperativa de Empleados Civiles (Comaec), en Bulevar Artigas y Maldonado, dando fin a más de 10 años de ocupación, en un predio que terminó siendo un "ícono" de esta problemática.
Una vez vaciado el edificio, personal debidamente equipado realizó un primer trabajo de desinfección y fumigación en el área ya que abunda la basura y proliferan las ratas. Sobre la tarde cinco obreros comenzaron a cercar el frente de la fachada que da sobre Bulevar Artigas, además de tapiar las aberturas para evitar el ingreso de nuevos ocupantes.
Todo esto bajo la "custodia" de una guardia policial, que se instaló en la misma esquina y hará guardia las 24 horas del día. "Está tranquilo. Por ahora no hemos tenido problema", resumió uno de los cuatro efectivos policiales que ayer a la tarde vigilaba el área desde un patrullero.
Hasta que el 100% del predio no quede cercado y bien asegurado, comentaron, estarán marcando presencia en el lugar. Todavía resta cercar el fondo del edificio que da a Maldonado. Los vecinos se mostraron satisfechos con la desocupación definitiva pero lamentaron la excesiva demora. "Robos y violencia, sufrimos mucho, durante muchos años", afirman.
Hace poco más de un año, desbordados por la delincuencia e insalubridad que había en el edificio de la ex Comaec, cuatro empresas de la zona se unieron con el objetivo de comprar y demoler la construcción.
El proceso "no fue sencillo". De hecho, entre los antecedentes se registraban varios intentos de compra que finalmente se vieron frustrados por las irregularidades jurídicas que arrastraba la propiedad.
El estudio de abogados Galante & Martins formó un grupo técnico con el fin de evaluar el "mejor camino" para adquirir, desocupar y demoler la ex mutualista, que supo albergar a 700 trabajadores.
"Queríamos hacer algo por la zona, por nosotros y por la gente que vive acá porque la ex Comaec tenía la peculiaridad de ser tierra de nadie. No se aguantaba más", comentó a El País Diego Galante, del estudio de abogados.
Los privados, con colaboración de la Defensoría del Vecinos, el Ministerio de Desarrollo Social, el INAU, la Policía de Montevideo y Policía Comunitaria, resolvieron todas las cuestiones jurídicas, desde deudas laborales y embargos, hasta sucesiones.
"Fue un lindo ejemplo de cooperación entre las autoridades que tienen responsabilidad en estos temas y los vecinos de la zona. Hay muchas más cosas de las que uno se imagina que se pueden hacer si realmente se trabaja en serio y juntos", afirmó el profesional.
Los nuevos dueños cuentan con el permiso para demoler el edificio y, aseguran, lo harán en los "próximos días". Aún no está definido, comentó Galante, qué se hará con el terreno. "Cumplimos nuestro objetivo, recién ahora vamos a trazarnos otro que tendrá que ver con el futuro del lugar", indicó.
El defensor del vecino, Fernando Rodríguez, había comentado a El País que la Intendencia de Montevideo aceptó que no haya un proyecto de construcción para el terreno porque se valoró el "compromiso" de los nuevos dueños de "erradicar un problema" de la ciudad. "La prioridad de todos era terminar con ese problema. Por eso, ellos tienen un tiempo para presentar un proyecto frente a la administración", justificó Rodríguez.
La consultora Equipos Mori es otra de las firmas participantes de la sociedad de compra. Uno de sus directores, Martín Aguiar, dijo a El País que la gente del barrio está "encantada" con la iniciativa.
"Aunque el día más importante será cuando se derrumbe, hoy también es un día de fiesta para el barrio, porque esto de noche era una boca de lobos. Todo el mundo ha tenido problemas acá", aseguró.
Las firmas compradoras saben que lograron el objetivo de terminar con el ícono de las viviendas ocupadas, mientras las autoridades tienen como desafío proyectar esta experiencia en otras construcciones abandonadas de Montevideo.
Según los últimos datos de la IMM, hay unas 500 casas en ruina y 80 edificios inconclusos, además de 55.000 viviendas deshabitadas. La mayoría son ocupadas por intrusos.
ALEGRÍA Y DESGANO. "Hace más de 10 años que estamos con esto. Venimos muy descreídos. Esperemos que finalmente se concrete. Ya hemos visto movimientos acá, varias veces, y nos ilusionamos, pero después quedó en la nada. Ahora, por lo menos están cercando el lugar y hay policías", comentó a El País una vecina de la cuadra, entre gestos de alegría y desgano. Recuerda que nunca imaginó que iba a terminar adaptándose a vivir con miedo, pero que "luego de tantos años de ver robos y agresiones" a pocos metros de su casa terminó pensando que no habría solución.
"Hemos tenido que soportar mil cosas. Se colgaron de la luz de una vecina, en las noches se los escucha caminar por los techos de las casas. A los chicos les cobran peaje para pasar por ahí. Mis hijos cuando vienen del inglés dan toda la vuelta a la manzana para no pasar por ahí, llaman por teléfono y uno sale a buscarlos. Cuando vienen amigos tenés que avisarles que te llamen antes de llegar para que uno esté atento, porque si te distraés, perdiste", narró la vecina, con bronca.
Otra vecina asegura que muchas veces se sintió indignada y humillada frente a la impunidad de los ocupantes. "Robaban como si nada en la noche y después, esos mismos, se hacían los cuidacoches amigos. Y uno por miedo tenía que hacer que estaba todo bien, pero era injusto", remarcó la joven.
En la estación de servicio ubicada en la esquina, los dueños aseguraron que no les alcanzan los dedos de las manos para contar la cantidad de veces que debieron asistir a "jovencitas" que llegaban llorando, porque les habían arrancado la mochila, la cartera, o el celular de las manos.
La cifra
46 ha sido la cantidad de personas que llegaron a ocupar el edificio. Esta vez, fueron desalojados 13 mayores y 6 menores.