Los precios mundiales de los alimentos aumentaron significativamente en julio de 2011 con respecto a los niveles de julio de 2010 y están cerca de su máximo histórico, que fue en 2008, según el último informe del Banco Mundial sobre la Alimentación.
El costo de los alimentos aumentó un 33% en el último año. En el arroz, el maíz y el trigo la volatilidad sigue marcando la cancha.
El informe establece también que las perspectivas de la oferta global de alimentos ha mejorado desde abril de 2011, pero siguen siendo varias las fuentes de incertidumbre. Una de ellas es que, las existencias mundiales siguen siendo alarmantemente bajas. Por ejemplo, las existencias de maíz se sitúan en el 13%, en su nivel más bajo desde principios de 1970. Con estos niveles bajos de existencias un pequeño déficit en los rendimientos puede haber llevado a amplificar los efectos sobre los precios.
Además, los precios continúan fluctuando ampliamente. Los precios internos de algunos productos básicos han aumentado bruscamente en América Central y América del Sur y Este de África. Por ejemplo, los precios del maíz en la República Dominicana y Colombia aumentaron en un 82% y 25%, respectivamente, entre abril y junio de 2011.
Asimismo, la vulnerabilidad de los precios de los alimentos depende de una serie de factores específicos de cada país y el impacto puede variar sustancialmente entre los grupos de población dentro del mismo país. Por lo tanto, una respuesta eficaz, para el Banco Mundial, es planificar las intervenciones de emergencia para los más vulnerables e intercalarlas con iniciativas a largo plazo, y diferenciar entre aquellos que están en grave riesgo de los menos afectados. Para la gestión de riesgos a largo plazo, sugiere el informe, también será necesario el control de precios de los alimentos con regularidad.