La Eurozona lucha por frenar la feroz crisis. Francia, Italia, España y Bélgica suspendieron las ventas en corto de acciones. Italia anunció recortes millonarios. Portugal adelantó una suba del IVA. Y el BCE informó que seguirá comprando deuda.
Por separado, los países de la Zona Euro anunciaron ayer medidas para frenar lo que fue una semana negra en los mercados bursátiles y financieros que, sin embargo, ayer y el jueves logró terminar con los números en verde.
Alemania propuso ayer prohibir la venta en corto de acciones en la UE, después de que cuatro países limitaran ese tipo de especulación a la baja que esta semana enriqueció a operadores que apostaban por un nuevo derrumbe bursátil. Gran Bretaña rechazó esa idea.
Berlín, que ya había prohibido el año pasado las ventas en corto al descubierto ("naked short-selling"), lanzó este llamamiento para impedir las ventas en corto ("short-selling"), después de que Francia, Italia, España y Bélgica decidieran poner coto a esta práctica sobre determinados valores financieros.
Las ventas en corto son aquéllas en las que el vendedor toma en préstamo acciones, especulando con que el precio va a bajar en el momento en que deba devolverlas.
Por otro lado, y también buscando una salida para la crisis, Italia aprobó ayer recortes al gasto por 45.000 millones de euros (64.120 millones de dólares) para los próximos dos años a fin de lograr un presupuesto equilibrado en 2013, como exige el Banco Central Europeo (BCE).
El gabinete aprobó las medidas ayer en la noche a pesar de la resistencia tenaz de los gobiernos locales, los cuales consideran socialmente injustas las medidas de austeridad.
El primer ministro Silvio Berlusconi dijo en conferencia de prensa que las medidas respondían a las exigencias del BCE de que Italia lograra un presupuesto equilibrado un año antes de lo previsto y emprendería reformas estructurales que estimulen el crecimiento. El gabinete aprobó reducciones al gasto por 20.000 millones de euros en 2012 y 25.000 millones en 2013.
Berlusconi, además, dijo que se aplicará un "impuesto de solidaridad" a los más ricos con una tasa de 5% para las rentas superiores a 90.000 euros y 10% para mayores del 150.000.
Portugal, por otra parte, anunció que aumentó el impuesto al valor agregado (IVA) en la electricidad y gas natural del 5% al 23% y congeló los incrementos salariales de algunos funcionarios.
en crisis. Otros datos recordaron ayer la vigencia de la crisis: Francia tuvo un crecimiento nulo en el segundo trimestre y Japón redujo de 1,5% a 0,5% su previsión de crecimiento en el año fiscal en curso, a causa del tsunami y la crisis nuclear.
El estancamiento de Francia reactivó las dudas de los mercados sobre la capacidad de la segunda economía de la Eurozona de reducir sus déficits, algo indispensable para preservar la máxima calificación "AAA" de su nota crediticia. El gobierno francés anunciará el 24 de agosto medidas de austeridad.
Grecia, por su lado, indicó que la caída de su PIB se acentuó en el segundo trimestre de 2011, estableciéndose en -6,9% interanual, contra -5,5% en el primer trimestre.
Analistas estiman que los planes de rigor, aparte de comprometer el crecimiento, serán insuficientes para que los mercados recuperen la confianza.
La cifra
10% De sus rentas deberán pagar los italianos que perciban más de 150.000 euros; Berlusconi anunció "impuesto a la solidaridad".
Miedo, igual que en 2008
NELSON D. SCHWARTZ | THE NEW YORK TIMES
Suena pavorosamente familiar: las acciones se desploman, la economía empieza a sufrir, los políticos procuran encontrar soluciones, pero están empantanados en sus desacuerdos. Muchos norteamericanos se preguntan si no se está gestando una repetición de la crisis financiera de 2008.
La respuesta es tema de un feroz debate entre economistas. Muchos dicen que en la actualidad los riesgos son menores -al menos en términos de una crisis inmediata-, porque el sistema financiero en general es más saludable y hay menos problemas ocultos. Pero los expertos agregan que sí hay motivos para preocuparse y no descartan la posibilidad de una rápida caída en espiral si los políticos de EE.UU. y de Europa no logran tranquilizar a los inversores.
El problema central, tal como lo era hace tres años, es demasiada deuda que a los deudores les resulta muy difícil pagar, pero esta vez se trata de deuda del gobierno, no de los consumidores. Tal vez la semejanza más perturbadora con 2008, y la mayor preocupación, sea la creciente falta de confianza. "Hay un nivel de miedo semejante", dijo Michael Hanson, economista del Bank of America Merrill Lynch.
Hasta el momento casi toda la atención se ha concentrado en la volatilidad de las acciones. Pero la mayor preocupación de los financistas y funcionarios son los signos de estrés manifestados en los mercados crediticios europeos, que son esenciales para las operaciones cotidianas de bancos y empresas de Europa.
A diferencia de la crisis de 2008, que empezó en EE.UU. y se propagó a todo el mundo después de la quiebra de Lehman Brothers y el casi colapso de la aseguradora AIG, la situación actual empezó del otro lado del Atlántico. El miedo creciente debido a la exposición de los bancos europeos a la deuda soberana ahora está desgastando los nervios de todo el mundo en EE.UU.
En Europa, las instituciones financieras tienen un enorme acopio de bonos gubernamentales y corporativos de Grecia, Irlanda, Portugal, Italia y España. Y crece la preocupación por posibles defaults.
Algunos insisten en que las comparaciones son exageradas y señalan que es importante no confundir una caída del mercado con un pánico generalizado. "Creo que es bastante diferente a lo ocurrido en 2008", dijo John Richards, director de estrategias de RBS, de Stamford. "Esta es una corrección del mercado basada en un crecimiento más lento y en la creciente posibilidad de una recesión. En 2008, teníamos una genuina crisis, en la que los bancos eran reticentes a hacerse préstamos".
Otros en Wall Street, en cambio, mantienen que la agitación se desarrolla de manera similar. Para muchos, las enormes deudas de Italia y de España son en la actualidad equivalentes a Lehman y AIG.
En un ominoso eco de 2008, las acciones bancarias europeas llegaron a caer esta semana un 10% y en Europa los bancos han empezado a retener el efectivo, lo que afecta los préstamos interbancarios que mantienen el funcionamiento del sistema financiero.