Ciudadanos responsables

Cuesta creer que en pleno Siglo XXI en un país civilizado se promueva una controversia pública entre jerarcas del gobierno y un Senador de la oposición de trayectoria como abogado, sobre si los comerciantes que venden al público deben o no estar armados para repeler a delincuentes que entran a sus negocios a robar y si se da el caso, a lastimar o asesinar al que le toque.

Pero es así, porque en nuestro país se vive una suerte de guerra interna por la defensa de la seguridad de la propiedad, de la integridad física y de la vida. El Subsecretario del Interior, que en su pasado fue integrante de bandas guerrilleras, aconseja no armarse para no arriesgar, porque el delincuente lleva todas la de ganar. Suele estar adiestrado en el manejo de armas, actúa sorprendiendo, y está preparado para enfrentar resistencias. Parece sensato, y tiene por qué saberlo. El Senador Bordaberry piensa lo contrario, que no puede pedírsele a la gente que se deje robar sin hacer nada, a lo cual el Subsecretario se siente con autoridad para replicar que quien dé esos consejos, que cargue en su conciencia con los muertos. Y el Ministro toma distancia de la polémica con una reflexión que no se sabe si es oracular o escapista. Dice que cada uno sabe lo que tiene que hacer.

Lo cierto es que en estas manos está la población. Entonces nos encontramos con gente que no conocemos, pero que se ingenia para transmitir su estado de ánimo ante esta tragedia que vive el país. Vamos a relatar las "nuevas pautas del Ciudadano Responsable" que se difunde por allí sin identificación del autor de estos razonamientos y que vale la pena reproducir.

Se dice en el mensaje en primer lugar, que las mujeres no deben llevar cartera en ninguna forma. Si la llevan normalmente, se la roban con todo su contenido. Si la aprieta contra su cuerpo, es posible que sea víctima del "tirón", que caiga al suelo y se lastime o se muera del golpe. Si la lleva en el auto, en cualquier lugar que se detenga, le rompen el vidrio y se la roban. Por lo tanto, concluye el mensaje que "si le roban la cartera la culpa no es del ladrón, sino de su dueña", con el agregado irónico que se estudia una pena para las mujeres que lleven cartera, y un atenuante para el ladrón que la roba.

También se dice que estacionar un automóvil es un acto responsable, pero pasa a ser una irresponsabilidad si lo hace sólo porque en ese espacio la Intendencia lo permite. Es que hay que asegurarse además que haya cerca un cuidacoches habilitado e identificado que cobra $ 20 y si no lo insultará soezmente. Y ni que hablar de tener también en vigencia un seguro total, alarma y vidrios blindados como mínimo, pero aun así es necesario ir cada cinco minutos a controlar cómo está el auto. Y quien vea que están robando un auto que no intervenga, porque es seguro que algo hizo mal el conductor. Faltaría imponer recargos a seguros de quienes se dejan robar el auto por causar trastornos sociales y también un atenuante a la pena por robar autos fáciles por la complicidad del dueño.

Tener un comercio abierto y cumplir solo con las normas de la Intendencia es una irresponsabilidad. Tiene además que contar con personal calificado, armado y con chaleco antibalas, y suministrar uno a cada cliente que llegue. Y por las dudas, tener algún dinero de bolsillo para darle a los ladrones. Si el comercio es chico y no rinde como para invertir en estas precauciones, mejor no abrir.

Si el ladrón es un menor, nada de lo anterior tendrá importancia, porque "son cosas de chiquilines". Tampoco puede responsabilizarse a los padres que viven en un contexto social crítico, o sea que los responsables somos nosotros, la sociedad.

Y quien sea víctima de un robo que lo denuncie con asistencia letrada porque corre el riesgo que lo dejen preso y lo procesen.

Estas ironías son trágicas, pero reflejan consecuencias casi naturales de los consejos de las autoridades del país sobre cómo proceder en la indefensión por impotencia de la autoridad.

Lamentable, pero vivimos así.

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