Al presidente Mujica se le ocurrió anunciar que la actual crisis internacional puede determinar un enlentecimiento en la economía uruguaya. Esto es algo lógico de suponer, sobre todo porque el gobierno no ha ahorrado un peso en estos años de prosperidad importada para afrontar épocas de vacas flacas. Pero el mandatario agregó que podemos estar tranquilos en cuanto a que no se repetirá la crisis de 2002. Es como comparar tomates con velocidad. La del 2002 fue una crisis bancaria con un componente externo importante, algo que no parece estar en el horizonte. De todas formas es pertinente preguntarse qué necesidad tiene el Presidente de hacer estos vaticinios a futuro, cuando la realidad es que nadie puede estar muy seguro de las consecuencias finales de la crisis actual.