V. RUGGIERO
A un año de haber iniciado los trámites para terminar con el principal foco de inseguridad del barrio, empresas de la zona de Bulevar Artigas y Maldonado están "cerca" de ser los dueños de la ex cooperativa Comaec.
El fallo de la justicia para poder escriturar la propiedad estará en el correr del mes de agosto, según comentó a El País un empresario impulsor de la idea.
Las únicas dos familias que viven allí hoy -los demás son población flotante- serán realojadas.
El edificio será cerrado y derrumbado. Aún no hay un plan para él, pero en el barrio saben que cuando comience la demolición habrá que "festejar" porque se "termina" con el "ícono de las viviendas ocupadas" en Montevideo.
"Los vecinos hoy tienen mucha expectativa. El día que caiga la primera piedra va a ser un festejo", dijo a El País el defensor del vecino, Fernando Rodríguez.
El ombusman comentó a que la Intendencia de Montevideo aceptó que no haya un proyecto de construcción para el terreno porque hay un "compromiso" de los nuevos dueños de erradicar un problema de la ciudad.
"La prioridad de todos es terminar con ese problema. Por eso ellos tienen un tiempo para presentar un proyecto frente a la Intendencia del nuevo uso del predio", afirmó Rodríguez.
El grupo de empresas tuvo que hacer frente a embargos, juicios laborales de los funcionarios cooperativistas, una deuda con empleados civiles de la nación, entre otros. "Se trabajó mucho con la Intendencia, por ejemplo, por las deudas de la finca. Eso facilitó porque el dinero que debían hacía inviable toda operación financiera", afirmó.
El ombusman dijo desconocer la inversión total que debieron hacer las firmas, pero estimó que supera el millón de dólares.
El edificio donde funcionaba el sanatorio está ocupado desde hace más de 10 años. Hoy está en ruinas y nada queda de aquella mutualista que empleaba a 700 trabajadores. En el año 2010, cuando las empresas iniciaron este trámite, había unas 19 familias con 18 niños y adolescentes de 1 a 15 años.
Según los últimos datos de la IMM hay unas 500 casas en ruinas y 80 edificios inconclusos en Montevideo, además de 55.000 viviendas deshabitadas. "Queremos que este edificio sea ejemplo de que se puede solucionar el problema de las viviendas ocupadas articulando lo público, lo privado, social y financiero", indicó Rodríguez.