En todas partes del mundo los casinos son una impresionante fuente de ganancias. No hay hotel que pretenda instalarse y no reclame su sala de juegos, la gente se pelea por explotar una e incluso hay una ciudad en los Estados Unidos (Las Vegas), que se fundó y creció a niveles asombrosos para que allí pudieran funcionar los templos de la timba.
La única excepción que debe haber en el planeta, es Montevideo.
Aquí, los casinos municipales continúan en la línea de dar pérdidas. No tan abultadas como las que se registraban en la época de Arana, pero son pérdidas al fin y al cabo. En el año 2009, los números en rojo se situaron en el orden de los US$ 1,5 millones; en el 2010 se bajó un poco: fueron US$ 802.139. Un tema para el libro de los récords Guinness.