Crece el disgusto en el Ministerio de Relaciones Exteriores debido a una reforma que permitirá que los asesores y técnicos de esa secretaría de Estado accedan directamente, sin concurso, a cargos diplomáticos en el exterior. Una expresión de malestar es la renuncia a su cargo del director general del ministerio, Nelson Chaben, quien se opuso a esa innovación pues considera que desnaturaliza la carrera diplomática.
Las medidas confirman la política de manga ancha desarrollada por el Frente Amplio en la Cancillería a través de nombramientos en cargos diplomáticos de políticos, sindicalistas e incluso funcionarios de escasa preparación. El malestar es tan grande que justifica el llamado a sala en el Parlamento del ministro Almagro, defensor de este engendro, para que dé explicaciones.