Jefes molestos según Hollywood

Estreno. El viernes llega al cine la última comedia de la actriz: "Quiero matar a mi jefe"

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THE NEW YORK TIMES | CINDY PEARLMAN

Ser una estrella de cine rica y famosa es un trabajo nada malo y la mayoría de quienes lo han logrado aseguran que lo disfrutan, en gran medida porque, a diferencia de la realeza o los herederos multimillonarios, han tenido su buena porción de trabajos horribles en su camino a la riqueza y la fama.

Jennifer Aniston, por ejemplo, pasó diez años interpretando a Rachel en Friends (1994-2004), serie televisiva que la hizo rica conforme a las normas de las estrellas de cine y famosa según cualquier criterio que queramos aplicar. Ahora ella protagoniza regularmente grandes películas. Cuando llega al elegante hotel de Manhattan para hablar de su película más reciente, y quizá la menos convencional en toda su filmografía, la comedia Quiero matar a mi jefe se le recuerda que sus compromisos en Nueva York no siempre fueron tan grandiosos.

"Cuando era mucho más joven, fui mensajera de bicicleta en la ciudad de Nueva York", revela Aniston, de 42 años de edad. "Tenía entonces 19, para ser exacta. ¡Imagíneme montada en una bicicleta!" Se ríe cordialmente, haciendo que su célebre cabello, rubio con vetas oscuras, que estos días lo lleva muy corto, ondee alrededor de su rostro.

"Yo no tenía nada de coordinación", admite. "Era extraordinariamente torpe. Nunca debieron permitirme andar en una bicicleta con todos esos cilindros, engranajes, o como sea que se llamen. El peor día fue una vez que de plano me metí por una puerta. Era fácil ver que iba a necesitar otra opción profesional, ¡y muy pronto!" Para como fueron las cosas, su plan de alternativa le salió bastante bien.

Mientras Aniston se acomoda para hablar de su película, se ve delgada y elegante en una pollera recta y estrecha de Calvin Klein y una blusa Tom Ford haciendo juego, que deja al desnudo sus nervudos hombros. Ella es delgada y musculosa, con una sonrisa pronta, muy adecuada en una mujer que ha logrado prácticamente todo a lo que puede aspirar una actriz, salvo el Oscar. Y si los rumores son ciertos, en su vida también hay un nuevo romance con el actor Justin Theroux.

Después de haberse hecho la fama de "novia de Estados Unidos" en Friends, Aniston ha estado aprovechando su carrera cinematográfica para ejercitar sus habilidades histriónicas, haciendo casi de todo, desde comedias desmesuradas como Todopoderoso (2003), Viviendo con mi ex (2006) y Una esposa de mentira (2011), hasta dramas como The Good Girl (2002), Descarrilados (2005) y Amigos con dinero (2006).

En Quiero matar a mi jefe agrega un nuevo personaje a su filmografía: la villana cómica. En lugar de interpretar a una trabajadora oprimida, como hizo en Enredos de oficina (1999) y The Good Girl encarna a uno de los personajes titulares: la depredadora dentista Julia Harris, que persigue implacablemente a su ayudante (Charlie Day) en busca de sexo, recurriendo incluso al chantaje y las amenazas.

¿El público cinéfilo está dispuesto a ver a Jennifer Aniston en un papel tan sórdido? Ella no lo sabe y, por lo demás, no le importa.

"No quiero tener que ir siempre a la segura," afirma la actriz desafiante. "Quise correr el riesgo. Quería hacer algo que me permitiera ir en otra dirección. Nunca me había llegado un libreto que me permitiera ir en esa dirección. El riesgo hizo que fuera divertido. Creo que no me importaría mucho que hubiera una reacción mala en contra", agrega, "aunque no creo que vaya a haberla. Simplemente pensé que para todos sería divertido verme en un ángulo diferente. Al menos eso espero".

un cambio. A Aniston también le gustó la inversión de géneros, en la que la mujer es la acosadora. "Por lo general el personaje masculino es el que está en ese papel", afirma. "Por eso pensé en ella como si fuera un tipo. Fuera de eso, simplemente me atuve a lo que estaba en el libreto. No tuve ninguna influencia en lo que ella decía. Todas sus palabras estaban en la página y yo no cabía en mí de emoción. Mientras más groseras, mejor".

Sus admiradores tendrán que aceptar algo más que el sucio personaje que interpreta. Ella descartó su característico pelo rubio y largo, cubriéndolo con una peluca color castaño con fleco. "Sabía que quería verme diferente", explica la actriz. "Fui yo quien insistió en el pelo oscuro. Estuve haciendo una película justo antes que ésta, e iba a hacer una después, en las que necesitaba verme más como yo misma, así que comprendí que este personaje tenía que ser diferente".

Como era de esperarse, a los ejecutivos de Warner Bros. no les emocionó mucho que la estrella de más renombre de la película se volviera prácticamente irreconocible. "Hubo una etapa maravillosa en esta película que yo llamo `Hairgate`. El estudio no quería que yo usara peluca. Me decían que nadie iba a saber quién era yo. Yo contestaba que la gente iba a ver mi nombre en los créditos".

Aniston se empecinó y, a fin de cuentas, se salió con la suya. "Definitivamente no había manera de que yo dijera esas palabras y no me viera algo diferente", afirma. "Y yo sentí mucha libertad".

No tanta libertad como Internet quisiera que pensáramos. Durante meses corrió en la Red el rumor de que haría una escena de un semidesnudo en la película. Ella, por su parte, asegura que nunca hubo ningún plan en ese sentido. Sus escenas con Day son sugerentes pero no hay desnudos. "No tengo ni la más remota idea de dónde pudo haber salido ese rumor", asegura. "Pero es un buen rumor. Para nada cierto".

La búsqueda de opciones y de la paz interior

Se ha dicho que Aniston ha aceptado papeles como éste y como la calculadora y seductora mujer en Descarrilados como un esfuerzo consciente de separarse de su imagen de "novia de Estados Unidos", pero ella dice que no es así. De hecho, se siente muy frustrada por este asunto. "Yo no acepté el papel para deshacerme de ese título", asegura. "No sé siquiera de dónde salió ese título, para empezar. Es una etiqueta que nos pegan. Estamos marcadas y no hay nada que pueda hacerse al respecto. Siempre tendremos algo adherido. Yo soy actriz. Y, por cierto, hay muchas, muchas novias en Estados Unidos. Mi motivación siempre ha sido ponerme retos y salirme de lo que a la gente por lo general le gusta verme hacer".

Su próxima película es Wanderlust y se estrenará este mismo año. Allí hará de pareja con Justin Theroux, su supuesto novio fuera de la pantalla. Pero rehúsa responder preguntas sobre su vida privada, podemos suponer porque se hartó de ellas en 2005, cuando su entonces pareja, Brad Pitt, la dejó por Angelina Jolie. Eso provocó un tsunami en la prensa sensacionalista que dura hasta hoy. Y es que, para parar el sensacionalismo mediático, no han ayudado en nada sus relaciones posteriores con John Mayer y Vince Vaughn ni las historias de Pitt y Jolie. Ella, por otra parte, tiene su propia forma de mantener la serenidad, por no hablar del mantenimiento de su célebre y brillante físico. "Es el yoga" revela. "Siempre lo practico. Si no lo hiciera, no me sentiría bien de espíritu".

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