Con un discurso mucho más moderado que el que empleó en su campaña, el militar retirado Ollanta Humala asume hoy la presidencia de Perú con la presencia de once jefes de Estado, entre ellos José Mujica. En los últimos días, la integración de su equipo económico con figuras que actuaron en el gobierno anterior llevó tranquilidad a los mercados y a quienes temían que Humala fuera un émulo del venezolano Hugo Chávez.
No será fácil la tarea de este militar retirado de 49 años que luce atrapado entre sus promesas de justicia social y la necesidad de mantener el "modelo neoliberal" que tanto criticó en el pasado, pero que en los últimos años proporcionó al Perú un alto desarrollo económico. Hoy el país tiene exportaciones récord por un valor de 35.000 millones de dólares anuales, un aumento promedio anual del producto bruto en torno al 7% y una baja inflación, aunque la inequidad y la pobreza aún ostentan tasas inquietantes.
La sensación en Perú es que Humala intentará conservar la línea económica de su antecesor, Alan García, con correcciones que le permitan cumplir con algunas de sus promesas electorales, entre ellas acrecer el salario mínimo y sostener el precio del combustible. Los casi 30 millones de peruanos observan expectantes cómo actuará el nuevo presidente secundado por un gabinete variopinto en donde se mezclan empresarios, académicos, militares, políticos de izquierda e incluso una ministra de Cultura afroperuana, algo sin precedentes en la historia del país.
Tras asumir la presidencia está previsto que Humala participe en Lima junto a los demás presidentes en una reunión cumbre de Unasur, un bloque que hasta hoy no ha justificado su razón de existir.