OSLO | AP, AFP Y ANSA
El noruego Anders Behring Breivik admitió ayer ser el autor de las matanzas de Oslo y de la isla de Utoya, que causaron 76 víctimas mortales, aunque se definió "inocente" en el curso de la audiencia preliminar. También confesó que actuó con ayuda.
Breivik dijo ante la corte que deseaba salvar a Europa de la inmigración musulmana y advirtió que su "red terrorista cuenta con otras dos células".
La corte ordenó que se mantenga a Breivik detenido durante ocho semanas mientras los fiscales prosiguen las investigaciones, cuatro de ellas en aislamiento total, bajo el argumento de que podría alterar evidencia si es puesto en libertad.
Es común que los acusados comparezcan cada cuatro semanas ante la corte mientras los fiscales preparan el caso y un juez puede autorizar la detención continua del procesado. Los períodos largos de detención no son inusuales en los casos graves.
En un manifiesto de más de 1.500 páginas que difundió en internet, el sospechoso dejó claro que pretendía convertir su comparecencia en un espectáculo, para lo cual había preparado de antemano un discurso que leería en su audiencia.
Breivik había solicitado que su comparecencia fuera abierta al público y se le permitiera portar un uniforme. Ambas peticiones le fueron denegadas.
El sospechoso dijo que perpetró el atentado con bomba en Oslo y la matanza a tiros de jóvenes en la isla de Utoya como estrategia de "mercadotecnia" para su manifiesto en el que convocaba a una revolución en la que se erradique a los musulmanes de Europa.
"La operación no tenía como fin matar a tantas personas como fuera posible, sino enviar una señal firme para que quedara claro que mientras el Partido Laborista mantenga vigente su mentira ideológica y continúe la deconstrucción de la cultura noruega y la importación masiva de musulmanes, entonces ellos deben asumir la responsabilidad de esta traición", de acuerdo con la traducción de las palabras de Heger al término de la audiencia.
Breivik aludió a otras dos "células" de su red, a la que imagina como nuevos Caballeros Templarios, los cruzados medievales que protegían a los peregrinos cristianos en Tierra Santa. En una parte de su manifiesto, Breivik se refirió con brevedad a la intención de contactar a otras dos células, pero no se facilitaron ulteriores detalles.
Las autoridades de seguridad europeas dijeron que estaban al tanto de la intensificación de las comunicaciones en internet de individuos que afirman pertenecer al grupo de los Caballeros Templarios.
Dijeron que investigan las afirmaciones de que Breivik y otros individuos de extrema derecha asistieron a una reunión del grupo efectuada en 2002 en Londres.
En antelación a la audiencia, reporteros y residentes se arremolinaron afuera de la corte para echar un primer vistazo de Breivik desde la comisión de los ataques. Cuando un vehículo avanzaba entre la multitud, diversas personas golpearon las ventanas y una gritó ante la creencia de que Breivik iba dentro.
En entrevista difundida en el tabloide sueco Expressen, el padre del sospechoso afirmó que estaba avergonzado e indignado por los actos de su hijo y habría deseado que éste se hubiera suicidado.
"No me siento como su padre", dijo el exdiplomático Jens David Breivik en su casa en el sur de Francia.
Investigación. Según fuentes de Scotland Yard, Breivik también planeaba lanzar un ataque en Londres.
La policía británica comenzó a investigar posibles vínculos de Breivik con extremistas de derecha y neo-nazis en Gran Bretaña, principalmente el grupo Liga de la Defensa inglesa (EDL, en sus siglas en inglés).
Los detectives sospechan que el atacante, que vivió de niño en la embajada de Noruega en Londres, habría planeado viajar a la capital británica para lanzar un ataque, posiblemente similar al del viernes, en Oslo y Utoya.
Por otro lado, los servicios de seguridad noruegos recibieron en marzo una lista de personas sobre las que indagar entre las que figuraba Breivik, anunció ayer la Agencia de Seguridad de la Policía (PST).
Dicha información hacía referencia a una compra realizada, por una cantidad módica, a una empresa polaca que vendía productos químicos, pero el episodio fue considerado demasiado anodino para darle un seguimiento, afirmó la directora de la PST, Janne Kristiansen.
"En marzo recibimos (...) una lista de 50 a 60 nombres y su nombre figuraba en ella porque había gastado 120 coronas (15 euros, 20 dólares) en una empresa en Polonia", declaró Kristiansen al canal público de televisión NRK. "Esta empresa estaba siendo vigilada porque vendía otros productos químicos", agregó.
La PST recibe constantemente "numerosas informaciones" sobre "numerosas personas", subrayó.
"No podemos inscribir así como así nombres en nuestros registros pero comprobamos si había algo más sobre estas personas, si algunas podían estar ligadas a otras informaciones en nuestra posesión, pero no había absolutamente nada sobre Behring Breivik", afirmó.
En tanto, el jefe de la policía noruega, Oystein Maeland, informó ayer que son 76 y no 93 los muertos en los ataques cometidos por Breivik el viernes pasado en Oslo y en Utoya.
En Noruega, donde la pena máxima es de 21 años de prisión, algunas voces reclamaron ayer restablecer la pena de muerte.
Multitud en "marcha de las flores"
Oslo | Unas 150.000 personas acudieron ayer por la tarde al centro de Oslo para participar en una vigilia de homenaje a las víctimas del doble ataque del viernes, según la prensa noruega.
El canal NRK anunció la cifra de 150.000 personas en una manifestación que los medios de comunicación noruegos calificaron de "sin precedentes" a nivel nacional.
La policía afirmó por su parte que no estaba en condiciones de anunciar una estimación, pero calificó la participación de "masiva".
La mayoría de concurrentes llevaban rosas -la manifestación fue bautizada "La marcha de las flores"- en la mano, siguiendo un llamamiento al que también respondieron otras ciudades, según imágenes de la televisión.
El primer ministro Jens Stoltenberg encabezó, en tanto, una ceremonia nacional de un minuto de silencio por las víctimas de ambos ataques durante un acto en las escalinatas de la Universidad de Oslo. Allí asistieron el rey y la reina de Noruega, en tanto que los países vecinos de Dinamarca y Suecia expresaban su solidaridad por las víctimas. AP y AFP