CANELONES | PATRICIA MANGO
Cuando era un niño, el actual defensa y capitán de la selección, Diego Lugano, jugaba en el club de baby fútbol Tres Esquinas, de la ciudad de Canelones. Hoy, sus dos hijos mantienen a la estrella vinculada al cuadro de sus raíces, ya que siempre que están en su tierra natal los lleva a jugar al mismo club donde él se inició.
La evocación permanente a su figura en el club (desde fotos hasta una cancha que lleva su nombre) y el deseo de -algún día- brillar como él, es unánime entre los niños de la categoría Grillos, de 8 años, que dirige el técnico Enzo Bruno.
Felipe, uno de los defensas del equipo, gusta del juego de Lugano y le hubiera gustado ser su compañero cuando era un pequeño prometedor. Nunca lo vio personalmente, "solo por la tele", cuenta a El País. Marcos, su compañero de equipo, admite que le encantaría ser como su coterráneo "algún día" y que venga a visitarlos al Club. "Cómo andás" dice que le preguntaría, lo que generó la risa de todos.
"Siempre están hablando de él, invocan a la selección y a Diego. Lo del Mundial les quedó marcado a fuego", afirmó el técnico Bruno.