Camino al supermercado, en una cabina telefónica, en el banco de una plaza o en un ómnibus. Los uruguayos se sumaron a la "liberación" de libros, se divirtieron dejándolos y se sorprendieron al encontrarlos.
Libro Libre es una iniciativa que se desarrolla en varios países con el propósito de compartir y fomentar la lectura. Uruguay participó el sábado 16 de julio.
Se trata, explican los organizadores, de desapegarse del valor material y transmitir otro tipo de valores liberando un libro en cualquier lugar público. La elección del título y del lugar corría por cuenta de cada uno.
"No hemos fijado lugares por diversos motivos: para que la propuesta sea más participativa y no se centralice, contentos de saber que muchos departamentos participarán de la misma manera que la capital e incluso muchos y muchas uruguayos que viven en el exterior o están de viaje", señalaban.
De todos modos, daban algunas ideas de sitios donde los libros podían ser dejados: taxis, ómnibus, paradas, terminales, parques, plazas, bares, restaurantes, boliches, salas de esperas de hospitales, baños, cabinas telefónicas, cines, teatros o probadores de ropa.
La consigna era que cada uno de los libros tuviera una dedicatoria que explicara que esa publicación pertenecía a Libro Libre, que no tiene dueño y que la única condición para quedarse con él es volver a "liberarlo" después de leerlo.
Para protegerlos, los organizadores recomendaban forrarlos y dejarlos en sitios donde, si llovía o había mucho viento, no se dañaran.
Esta primera liberación estuvo dedicada a Juan Carlos Onetti, en su mes aniversario. Prevén repetir la experiencia en agosto, aunque aún no hay fecha definida.
EXPERIENCIAS. Varios participantes compartieron su experiencia en la página de Facebook de Libro Libre.
"Liberé mi libro camino al súper, en una ventana de un comercio, frente a una parada de ómnibus. Cuando volví por allí una media hora más tarde ya no estaba. Me gustó la idea. Espero encontrar alguno!", contó Graciela.
Esa fue la suerte que tuvo Antonella: "Estoy recontenta :) Encontré un libro!!! Ya estoy ansiosa para terminar de leerlo, liberarlo y liberar uno mío :) Me encanta esto!!! Una muy buena idea", escribió.
Erika estuvo ese sábado en Aguas Dulces, así que liberó cinco libros allí. Cuenta que disfrutó toda la experiencia: desde la elección de los libros hasta pensar los lugares donde colocarlos. Dejó un libro en la agencia de Rutas del Sol, otro en una cabina telefónica y tres en los porches de casas donde había indicios de movimiento. "Ojalá sean leídos y nuevamente liberados. Hoy me tocó a mí. Me encontré con Hesse en el 117. Así que ya alguien lo volverá a encontrar por ahí", comentó en Facebook.
Naty también encontró un libro "liberado": Los diamantes de la Guillotina de Pierre Combescot. El hallazgo la dejó "feliz". "La idea de la liberación me parece fantástica, no solo por lo enriquecedora, sino como un disparador, que no tenga fin. A partir del momento que encontramos y liberamos libros, la lectura y la liberación se renuevan. Lo importante es seguir haciéndola masiva", escribió en Facebook.