Intentan recuperar fuerza del corazón

Se lo considera el próximo gran hito del tratamiento de la llamada insuficiencia cardíaca, condición en que el corazón está dañado, debilitado y, por lo tanto, no puede contraerse con la energía necesaria para bombear sangre y que la persona lleve una vida normal.

Es una terapia que lleva 15 años de desarrollo en la Universidad Thomas Jefferson, de Filadelfia, donde ha sido probada con éxito en diversas especies animales. Ahora está lista para ensayarla en humanos, y espera la aprobación de la FDA, agencia que regula el uso de medicamentos en Estados Unidos.

"Esta terapia regenera la fuerza del corazón, previene la aparición de arritmias y protege al músculo cardíaco de la muerte de sus células", dice el investigador principal de este trabajo, Patrick Most, profesor de Medicina de Jefferson y que hoy dirige el Institute for Molecular and Translational Cardiology, de la Universidad de Heidelberg, en Alemania.

"Nuestra técnica apunta a la causa de esta enfermedad", agrega el doctor Walter Koch, coautor y director del Center for Translational Medicine de la Escuela de Medicina de Jefferson. Él recibió el "Premio Investigador Excepcional" 2011, de parte de la Sociedad Internacional para la Investigación del Corazón, por la creación de esta terapia.

Ahora comienza la etapa de reclutar 12 a 15 pacientes, para probar el tratamiento en su primera fase, según informa la revista Science Translational Medicine.

A ellos les inyectarán un catéter para así llegar al corazón e infundirles millones de virus inofensivos que, a modo de un vehículo, llevan en su interior un gen que se introduce en las células del corazón, para producir una proteína que recupera plenamente la función de este órgano hasta ese momento dañado.

Doce semanas después, se comprobará si la proteína S100A1 aumenta sus niveles, lo que mejora el transporte de calcio en ese órgano, algo fundamental para que se consiga recuperar su funcionamiento.

"No estamos hablando de medicamentos que solo ayudan a frenar el daño. Estamos ante una terapia que hace que el corazón lata con más fuerza y supere el daño que sufrió antes debido a infartos al corazón previos", detalla Koch. EL MERCURIO/GDA

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