Como pocas veces en los últimos años, la oposición argentina se levantó en un coro de críticas al kirchnerismo por el modo en que actuó frente a la causa por la filiación de Marcela y Felipe Noble Herrera.
La reacciones se oyeron un día después de que una segunda prueba de ADN comprobase que los dos hijos de la dueña del diario Clarín no son hijos de personas desaparecidas entre 1975 y 1976. De todas formas, desde el oficialismo advierten que en el banco de datos no están registrados todos los familiares de desaparecidos.
Con estos datos en mano y revitalizados por el contexto electoral, los opositores acusaron a la Casa Rosada de "perseguir y acosar" a los hijos adoptivos de la accionista principal del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble. Además exigieron al gobierno kirchnerista una disculpa y plantearon la necesidad de que se cierre la causa por la identidad.
El abanico de críticas no sólo alcanzó a los funcionarios y dirigentes kirchneristas, sino que se extendió a los organismos de derechos humanos que actuaron en la causa.
En esa línea se ubicó la líder de la Coalición Cívica y candidata a la presidencia, Elisa Carrió, que exigió una disculpa por parte de Cristina Fernández y de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, tras comparar su intervención en el caso con los métodos de la "dictadura militar" y acusarlas de generar un "daño irreparable" a los jóvenes y a la causa por derechos humanos.
El candidato presidencial de la UCR, Ricardo Alfonsín, acusó a la Casa Rosada de emplear "tratos vejatorios e indignantes" contra los hermanos, en alusión a los procedimientos utilizados, que incluyeron la obtención forzosa de prendas íntimas y artículos personales. Añadió que el único fin del gobierno fue "dañar a un medio crítico", en alusión a Clarín.
El expresidente Eduardo Duhalde tildó de "perversa persecución" la actuación del kirchnerismo en la causa, que juzgó cerrada. "El tema es cómo se hace, se ataca con todo el arsenal en poder del Estado. Eso es lo cuestionable", opinó.
El contexto electoral no parece haber sido ajeno al hecho de que todos los postulantes presidenciales de la oposición elevaran su voz en una materia que el gobierno defiende como propia: los derechos humanos. También que la prueba provenga de una institución libre de cuestionamientos, como el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).
Carrió no dejó pasar el hecho de que la suya fue una de las pocas voces que sostuvieron que los Noble Herrera no eran hijos de desaparecidos, mucho antes de los peritajes judiciales. La candidata de la Coalición Cívica dijo que se "alegró enormemente" al conocer los resultados del estudio. "Agradezco a Dios y a mis convicciones el haber defendido a los hermanos sin especular y pagando costos", sostuvo, y recordó que "no hubo políticos que salieran a defender a estos chicos".
También Alfonsín mencionó la falta de voces críticas anteriores a las pruebas de ADN. "Cuesta comprender que tantas personas con voz culta e inteligente guardaran silencio", dijo.
Su candidato a gobernador en Buenos Aires, el diputado Francisco de Narváez, apuntó contra la utilización política de los derechos humanos. "Este gobierno usa la causa de las Madres para enriquecerse".
Aunque no mencionó al gobierno, el vicepresidente Julio Cobos pidió que la Justicia exija explicaciones a "aquellos que, con prejuicios y malas intenciones, dieron por sentado lo que los hechos demostraron que era negativo". El jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, prefirió esquivar las interpretaciones políticas. "Me alegro por Marcela, Felipe y su familia. Este es un paso más para que se termine de saber la verdad".