Un imprevisto sacudón en el gabinete

Un día estamos y al siguiente ya no. La semana política empezaba como cualquier otra: una interpelación, la polémica eterna entre el Partido Comunista y el gobierno, algún anuncio presidencial, pero todo cambió. El anuncio del presidente estuvo, sí, pero terminó siendo la salida de una ministra. Y eso desencadenó los primeros cambios en el gabinete.

La ministra de Desarrollo Social, Ana Vignoli, fue víctima de una coincidencia políticamente letal: las cinco víctimas callejeras por hipotermia (y la acusación de una respuesta lenta del Mides) y que el Partido Comunista, al que pertenece, se rebelara contra la ley de Participación Pública Privada. El presidente Mujica dijo que la decisión estaba tomada de antes (igual la avisó sin anestesia en pleno Consejo de Ministros) y que en ella nada tuvieron que ver tan desafortunadas coyunturas. El lugar lo ocupará Daniel Olesker, que deja Salud Pública, y lleva su fama de funcionario ejecutivo a un ministerio acusado de poco resolutivo. En el MSP asciende el subsecretario Jorge Venegas, un cirujano, comunista y exsindicalista al que acompaña como viceministro, Leonel Briozzo, de conocida carrera en el Pereira Rossell. Los espera una tarea ardua, ya que solo con los problemas internos de ASSE tienen bastante para hacer.

Si lo de Vignoli se veía venir, más sorprendente fue lo de Luis Rosadilla, que pidió licencia médica (una de las razones citadas fue el stress por la denuncia de acoso sexual contra uno de sus asesores) pero se fue. Lo sustituye Eleuterio Fernández Huidobro, que siempre fue candidato para el cargo. Aunque se mencionan otros ministerios con fecha de vencimiento (Lescano en Turismo, Pintado en Transporte, Muslera en Vivienda), no hay novedades.

El relevo de Vignoli se da en medio de una fuerte crisis política en el oficialismo. El Partido Comunista está francamente en desacuerdo con algunos proyectos (la asociación entre públicos y privados fue la gota que derramó el vaso), al punto que se reunieron con el presidente Mujica, el jueves, para dejar claro -como si nadie lo supiera y entre otras cosas- que están en contra de la extranjerización de la tierra y quieren aumentar los gastos en la Rendición de Cuentas. Se fueron contentos.

Hubo otras cosas. Hasta las tres de la mañana del viernes transcurrió la interpelación (que Mujica calificó de "palo en la rueda" aunque él pidió un plebiscito por el mismo tema) a los ministros Kreimerman, Muslera y Lescano por los proyectos mineros: no pasó nada. Con pronóstico complicado está la economía nacional porque aún no se sabe cómo va a golpear por este barrio las crisis europea y estadounidense: el gobierno pidió "prudencia". La intendenta de Montevideo, Ana Olivera, será interpelada por el tema de la basura cuyo colapso, dice, es una maniobra política para ensuciar su gestión; anunció que no va a ir. Y un juez porteño se negó a cooperar con la jueza Gatti en un caso de defraudación tributaria. Dice que es porque Uruguay nunca coopera.

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