El próximo martes, en el teatro Solís se realizará un concierto de la Filarmónica de Montevideo a beneficio de la Fundación Visca. Como otro atractivo aparece allí el Coro Bel Canto de Milwaukee.
La música, a lo largo de toda su historia, encuentra en el misterio de la muerte una de sus inspiraciones más importantes. Y es que la reflexión sobre ella, al margen de credos religiosos, supone para el ser humano la trascendencia suprema sobre su destino.
El próximo concierto del ciclo principal de la Orquesta Filarmónica de Montevideo tendrá a una de las obras más exquisitas que se han dedicado al recuerdo de la muerte, el Réquiem en re menor Op. 48 de Gabriel Fauré, para coro y orquesta. Una creación sobrecogedora, que rompe moldes sobre lo que hasta el momento se conocía como Réquiem para ser interpretado en las Misas de Difuntos o Servicios Funerarios y que termina siendo un canto cargado de humanidad y vida.
En su Réquiem Fauré -que no era para nada supersticioso- reflexiona sobre la muerte de una forma natural, mirándola (acaso) como una liberación hacia la redención absoluta y contradiciendo expresamente la idea de la condenación eterna, el horror del infierno o el dramatismo, que habían expresado en esta misma forma musical otros compositores anteriores. El propio Fauré tuvo que soportar diversas críticas a su tan particular versión de un Réquiem y escribía: "Se ha dicho que mi Réquiem no expresa el miedo a la muerte y hubo quien lo ha llamado un arrullo de la muerte. Pues bien, es que así como veo la muerte: como una feliz liberación, una aspiración a la felicidad superior, antes que una penosa experiencia".
Para esta interpretación de la obra del compositor francés, llegará desde los Estados Unidos el Coro Internacional Bel Canto de Milwaukee que dirige Richard Hynson y como solistas actuarán la soprano Kirsten Watson y el barítono Jonathan Laabs, dos cantantes norteamericanos que harán su debut en Uruguay.
El Coro Bel Canto es la primera organización coral independiente que subsidia sus propias giras. Fundado en 1931, tiene el compromiso de enriquecer la vida de su audiencia y sus integrantes a través de su excelente presentación de la música coral. En las últimas tres décadas, el coro ha llevado el arte de la música coral fuera de fronteras, actuando en lugares tan importantes como el Festival dei Due Monde en Spoleto, Italia (invitados por su fundador Gian Carlo Menotti), y en conciertos en países como Francia, Inglaterra, Gales, España, Polonia, Austria, la República Checa, Canadá e Irlanda. Con más de 80 integrantes, el Coro selecciona a sus integrantes en comunidades del sureste de Wisconsin y el noreste de Illinois; y realiza sus ensayos en el Centro Juvenil de Artes de Milwaukee, Wisconsin.
El programa se completará con una selección coral de música americana y con la Sinfonía Nº1 en Do Mayor Op.21 de Ludwig van Beethoven.
SOLIDARIOS. Sin embargo, además del interés musical propio de un programa como el que propone la Orquesta Filarmónica de Montevideo, hay una motivación paralela para asistir al Solís. Es que lo recaudado por venta de entradas (que se venden a $ 100 en el Solís y en red UTS) servirá para beneficiar a la Fundación Dr. Pedro Visca, institución sin fines de lucro que rinde tributo a la memoria del célebre médico uruguayo ofreciendo posibilidades de desarrollo a los más carenciados. Visca fue fundador de la Clínica Médica en nuestro país y decano de la Facultad de Medicina, pensador y primer científico que planteó en Uruguay la necesidad de crear un Hospital de Clínicas, exclusivamente universitario.
La Fundación que lleva su nombre y preside su nieta, la también médica -hoy jubilada- Dra. Marta Visca, fue fundada con el objetivo de promover y desarrollar una colonia de vacaciones, ubicada en Piriápolis y orientada a brindar descanso durante todo el año, a personas de escasos recursos económicos, así como enfermos, niños, adolescentes y ancianos portadores de alguna dolencia médica, quirúrgica o invalidez.