DANIEL HERRERA LUSSICH
Términos muy duros de altos dirigentes, efectuados públicamente, sobre actitudes y decisiones del presidente José Mujica, la negativa a votar el proyecto del gobierno de convenio público-privado para obras de infraestructura existiendo un mandato imperativo para aprobarlo, y la tajante destitución de la ministra de Desarrollo Social Ana Vignoli, subieron la temperatura a extremos imprevistos entre el primer mandatario y el Partido Comunista.
Pero la alerta "naranja" de los meteorólogos se suavizó luego de la reunión de Mujica con los dirigentes comunistas la tarde del jueves. Según comentarios de algunos de los presentes en la reunión, Mujica cedió "caras posiciones" al que hasta ese momento era el sector marcado por todos como culpable de la crisis. Tanto fue "mansa" la actitud presidencial, que el cuestionado senador Lorier, que se presumía recibiría los "rezongos", oyó en cambio la promesa del mandatario de enviar el proyecto que grava a los campos de más de 2.000 hectáreas y que también replantearía la iniciativa comunista de topear las tierras en manos de extranjeros a 1.000 hectáreas. Aceptó Mujica en la seguidilla de "sí", el reclamo comunista de atención a la difícil situación del Frigorífico Florida. Y en ese tren de "como decía no, ahora digo lo contrario", Mujica aceptó que se estudie la creación de un frigorífico nacional, sin participación de capitales privados. Otros anuncios que despertaron enorme inquietud en grupos de la propia coalición surgieron cuando los comunistas plantearon un cambio de la política económica y la aplicación de detracciones.
Sin duda una jornada de "regalías" para contemplar históricas demandas comunistas, entre ellas el vocero Lorier deslizándole a Mujica un proyecto de Cristina Fernández de Kirchner sobre distribución de tierras.
Para hoy está convocado el Ejecutivo Comunista. Se dice que se aprobará una gira por todo el país a fin de relatar todos los últimos episodios y también recordar públicamente que no apoyarán la iniciativa presidencial para reformar AFE. Otro golpe a las ideas más queridas de Mujica.
En tanto, el candidato más firme para las próximas presidenciales por el Frente Amplio, Tabaré Vázquez, según aseguran en la interna de la coalición, mantiene su tradicional posición: el silencio cuando las tormentas arrecian, hasta su reaparición en la hora que hábilmente elige.
A su vez, Danilo Astori, cerebro de la línea económica, hasta ahora con muy buenos resultados, con el viento a favor de los precios de los "commodities", aunque con alguna sombra inflacionaria, ante el caos interno partidario opina que se debe discutir, de inmediato, "una actualización ideológica de la coalición". Y reconoce el líder de Asamblea Uruguay que el Frente Amplio "vive una crisis profunda, de la que no se va a salir con parches programáticos ni soluciones administrativas. Y todo se debe a fisuras que han surgido en el frentismo debido a desacuerdos insalvables sobre el modelo de país que se aspira".
Los comunistas, radicales frentistas y alejados de la coalición, ante la posición del vicepresidente, dicen coincidir en el diagnóstico, aunque difieren abiertamente con la idea pergeñada de modelo de país: "Se excluye terminantemente la asociación del Estado con privados o la entrega de bienes públicos".
A su vez, el Movimiento de Participación Popular (MPP), el más fuerte del Frente Amplio, liderado por José Mujica, planteó a la Mesa Política del FA volver a discutir el acuerdo político de 1971 y analizar la conveniencia de modificar el estatuto de 1972 que dio origen a la coalición gobernante. Uno de los argumentos mayoritarios se basó en la necesidad de buscar caminos que impidan que temas aprobados por mayoría, resulten resistidos y con el voto en contra de pequeñas minorías, que a la postre resultan decisivas dentro del partido.
Todas estas iniciativas manejadas en las últimas horas han levantado las más variadas reacciones. Unos sostienen que, ante el problemático momento que vive hoy el Frente Amplio, abrir las puertas a modificaciones estatutarias podría incrementar la "actual guerra interna" y provocar un resquebrajamiento fatal. Otros afirman que por el contrario, es vital un entendimiento para modificar aspectos que hasta ahora no se observaban, especialmente cuando eran parte de la oposición, y que ahora como gobierno los traba en las decisiones más importantes y presionan para tomar caminos que hasta hace unos años esgrimían como erróneos y actualmente son inevitables. "El mundo ha cambiado y la globalización obliga e impulsa a adoptar otros caminos y puntos de vista", decía un alto dirigente frentista, miembro de uno de los grupos mayoritarios.
TRINCHERA SINDICAL. No solo la interna frenteamplista está caldeada por los problemas conocidos y el duro enfrentamiento con el Partido Comunista. También la actitud de la central obrera, el Pit-Cnt, manejada por comunistas, caso de Juan Castillo, convertido más en un vocero partidario que en representante de los problemas de los trabajadores, hoy es una de las voces más estridentes contra el convenio público-privado y suma al corporativismo sindical, salvo AEBU en una posición moderada, a uno de los bandos en la interna frenteamplista. Se dice que Castillo se habría "amansado" luego de la charla de los comunistas con Mujica. El presidente, en otra promesa, se habría comprometido a que los trabajadores participen en los ámbitos de control de la ley de la polémica.
Quizás estas querellas ideológicas eran previsibles cuando la asunción de este gobierno. Lo que se debe impedir es que las mismas paralicen al país, cuando este debe intentar esquivar una imponente crisis económica que llega de Europa y Estados Unidos. Además de las problemáticas internas harto conocidas, que se cobraron más víctimas fatales en las últimas horas: la inseguridad y la violencia.