PAULA BARQUET
Unas 300 personas pasaron a vivir en las calles montevideanas en los últimos cinco años. Explicarlo no resulta sencillo cuando, en el mismo período, los índices de pobreza e indigencia bajaron cerca del 50%.
En el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) entienden que se debe fundamentalmente a un creciente problema de adicciones y de patologías psiquiátricas, algo que alcanza a nueve de cada 10 personas en situación de calle y que ya no se vincula estrictamente a la pobreza.
Pero que en 2006 fueran 350 y hoy sean 650, y que ese aumento de casi 100% haya sido a contrapelo de la bonanza que vive el país y de la aplicación de programas sociales en parte dirigidos a esta población, resulta al menos llamativo.
Los que trabajan en contacto con los sin techo coinciden al hablar de un fenómeno "multicausal", pero también identifican la presencia de "un nuevo perfil" de hombre joven, que generalmente tiene un trastorno de personalidad, y que es adicto a la pasta base.
Sin embargo, los seis indigentes que fallecieron en lo que va de este invierno eran "crónicos": hacía años que dormían a la intemperie. Y los expertos aseguran que cada año vivido en la calle aumenta el deterioro.
El presidente José Mujica ordenó el lunes que el Mides y otros ministerios impidieran más muertes por hipotermia en la calle. Se improvisaron refugios, se dispusieron recursos humanos y materiales, se aumentaron las recorridas y se aplicó la internación compulsiva, prevista en una vieja ley que había quedado olvidada. El miércoles, con un fuerte debate político, se aprobó otra ley para paliar el asunto (ver aparte).
En tanto, la cuestión de fondo quedó aplazada. ¿Por qué hay más gente en la calle? El psiquiatra Álvaro Berruti, dos veces director del ex Hospital Musto y una vez del Vilardebó; la psicóloga Carmen Gómez, coordinadora de la ONG Factor Solidaridad, que trabaja con población en calle; y los educadores de un refugio del Mides, dialogaron con El País y ensayaron posibles explicaciones.
1.MÁS JÓVENES ADICTOS A LA PASTA BASE Y NO SIEMPRE POBRES
Un elemento nuevo y determinante es el "boom de gurisada consumidora" que se dio de 2005 en adelante, destacó Gómez. En los refugios que coordina su organización tuvieron que "repensar la estrategia y cambiar el encare" porque no era el "típico" perfil: ahora hay más jóvenes, y no necesariamente son pobres.
Días atrás, Sebastián Pereyra, director de Integración Social del Mides, dijo a El País que muchos de estos jóvenes "provienen de hogares de clase media o alta", de donde fueron expulsados. "En los hogares indigentes o pobres hay menos acceso a un buen tratamiento, entonces se profundiza. Pero también pasa en los de clase media y alta, donde no saben cómo tratar a la persona".
Por su parte, Berruti afirmó que "antes o después de la pasta base son enfermos mentales. Si alguien se droga, es porque la droga le aporta algo que le falta. Y todas las drogas producen alteraciones mentales".
Lo más frecuente, indicó el médico, son estructuras de personalidad psicótica: compensadas, crónicas, de "bajo ruido" (sin delirio). Y entre ellas, la esquizofrenia es la más habitual.
2.DESPOBLAMIENTO DE ETCHEPARE Y CIERRE DE HOSPITAL MUSTO
Pero "el trastorno mental no viene por vivir en la calle", apuntó Berruti. Al respecto, explicó que parte del aumento de personas en situación de calle se explica porque hay "menos contención y menos lugares para enfermos mentales".
El experto señaló la influencia de "una corriente que se llamó `antipsiquiatría`, que decía que los pacientes pueden hacer lo que quieran". Desde que se crearon las colonias psiquiátricas para crónicos, hace 100 años, se apuntó a que hubiera pocos pacientes. Llegaron a vivir allí miles de personas, mientras que ahora hay unos 800.
"Habría que rastrear los orígenes de los que hoy están en la calle", sugirió Berruti. Según él, el despoblamiento de la Etchepare, el cierre del Hospital Musto y el hecho de que el Vilardebó dejara de ser un hospital de crónicos y se convirtiera en uno de agudos, contribuye al aumento de personas en situación de calle. Cuando se cerró el Musto, a fines de la década de 1990, las condiciones de internación eran deplorables. Pero al desaparecer ese centro se perdieron unas 350 camas.
3.IDENTIFICACIÓN CON EL OTRO: EL MODELO DE CALLE SE NATURALIZÓ
"Hay un factor cultural", opinaron los encargados del refugio que tiene convenio con el Mides y que prefirieron preservar su identidad. Para ellos es habitual encontrar jóvenes que optan por vivir en una calle del Centro antes que seguir en su asentamiento natal. "Se vuelve un modelo aceptado. Hay una naturalización del tema", dijeron. "Dicen `a mí vivir en la calle no me afecta`, y en realidad hay una negación del dolor".
Además, "uno se identifica con lo que ve, y en la calle pasa un poco eso. Si hay más personas en calle, seguramente tiendan a multiplicarse", comentaron. Se trata de un comportamiento que tiene más que ver con la "vigencia de modelos sociales", que con la pobreza.
Gómez planteó algo similar y explicó cómo lo ha utilizado a su favor: "Influye mucho el par. Si sabés que hay uno más referente en el grupo, trabajá con ese para que invite a los otros". La psicóloga relató que una "estrategia" de acercamiento ha sido organizar actividades recreativas e invitar tanto a gente en calle como gente que ya estaba en los refugios, "para que vieran cómo es la vida acá".
4.MÁS ASISTENCIA QUE EDUCACIÓN EN LOS REFUGIOS DEL MIDES
Los educadores del refugio fueron críticos con el Mides y mencionaron un elemento que, según ellos, determina que siga creciendo la población en situación de calle.
"Se desarrollaron mucho los refugios. Existe un ministerio que se hace cargo y un programa específico para esta población. Pero en realidad, en los refugios no se hace un laburo de educación. Aunque se pide un equipo multidisciplinario, después no se da", opinaron.
Y si bien se está empezando a "dejar de lado lo asistencial" y buscar que el sin techo "revierta la situación que lo llevó a la calle", todavía falta.
5.INCOMUNICACIÓN, POSMODERNISMO Y QUIEBRE DE VÍNCULOS
El denominador común en estas personas es, y en esto coinciden todos los consultados, la soledad. Las historias son únicas, cuesta generalizar, pero lo que siempre se da en los crónicos es una ruptura de los vínculos o redes primarias.
A Berruti le resulta oportuno mencionar el posmodernismo y la incomunicación como un factor importante en este aumento de población en calle. Otro elemento inherente a la época es la disminución de la "continencia familiar", vinculada al ingreso de la mujer al mercado laboral. "La sociedad es expulsiva, no incluyente", reflexionó.
6.FRACASO DE QUIENES VINIERON DEL INTERIOR; CRISIS DE 2002
En los dos años siguientes a la crisis financiera de 2002 "fue cuando se vio más gente en la calle", recordó Gómez. Sin embargo, "este año hay mucha más gente en la calle y hay más demanda", dijeron en el refugio.
Según los consultados, persiste un remanente de las víctimas de la debacle, y muchos provienen del interior. "Se ven familias enteras en la calle", dijo Gómez. "Pierden su trabajo en el campo, vienen a buscar algo acá y no encuentran. Cuando se gastan los pesitos que traen, quedan en la calle".
Con todo, los educadores del Mides expresaron su optimismo frente a estas situaciones, en las que "generalmente, si se logra reinsertarlos en el mercado laboral, se logra una salida rápida de la calle".
Proyecto aprobado
El miércoles el Senado discutió y terminó de aprobar el proyecto de ley que permite la internación compulsiva de personas en situación de calle que corran riesgo de vida. El proyecto, presentado por la senadora Mónica Xavier hace dos meses, había generado dudas por su colisión con la libertad de la persona. Se votó de urgencia debido a las muertes registradas.
Muerte por hipotermia, común en alcohólicos
"Si a una rata la mojás en agua fría, la mojás cada vez más y cada vez con agua más fría, y después la ponés en la heladera, la rata sobrevive. Si la mojás y la ponés en la heladera, se muere", relata el psiquiatra Álvaro Berruti.
El ser humano repite el comportamiento, dice, pero "el síndrome de adaptación le cuesta caro al organismo" porque "empieza a hacer úlceras, a segregar cortisona, hasta que el organismo se agota y se muere".
Según las estadísticas del Mides, casi el 100% de las personas en calle son alcohólicos. "Y si toman alcohol, influye", continúa Berruti. "El alcohol te hace gastar calorías y produce vasodilatación. Se expande el calor corporal que tenés, y después que se gastó, el frío es mayor. Los alcohólicos son más propensos a la muerte por hipotermia".