Casa presidencial

Que la izquierda tiene un trauma con Punta del Este lo probó Tabaré Vázquez cuando al asumir el gobierno anunció que destinaría la residencia presidencial ubicada en el balneario para crear un centro de esparcimiento para escolares del interior. Su promesa no se cumplió e incluso Vázquez usó la casa en varias ocasiones para pernoctar en alguna de sus excursiones de pesca.

José Mujica, en cambio, prometió venderla y cumplió. La compró el Banco República con el dinero de todos para destinarla, se dice, a la actividad bancaria y a crear un "espacio cultural" que incluya biblioteca y centro de conferencias, finalidades que poco tienen que ver con la tarea bancaria. Es de esperar que ese proyecto no genere costos desmesurados ni sirva para engrosar la planilla de funcionarios.

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