MATÍAS CASTRO
Qué puede ser más importante que enterarse en tiempo real que Sofía Zámolo está comiendo un sándwich caliente con su madre, que Zaira Nara se queja del frío que siente o que tal o cual actor dice "Buenos días". Miles de cosas, pero eso no impide que decenas de miles de personas sigan a diario lo que ellos y muchos otros hacen en Twitter. Es cierto que Twitter permite también distintas clases de diálogos que no tienen nada que ver con los sándwiches calientes de la modelo argentina, así que esto no es cuestión de criticar al sistema, sino su uso.
Unos días atrás, Cristian Castro decidió dejar su cuenta en Twitter y lo hizo con una frase contundente: "Mucho mejor ser tan simple como antes". Si bien para un comunicador este servicio web puede tener cierta utilidad (seguir acontecimientos importantes y noticias en vivo y en directo), desde mi punto de vista a la hora de la comunicación solo agrega un trabajo más. Es decir, si se tienen ya una o dos cuentas de correo electrónico, un teléfono fijo, un celular por el que se habla y se mandan mensajes de texto y también una cuenta de Facebook… ¿No es suficiente comunicación en tiempo real? Aparentemente no. Pero en todo caso con ese contexto entiendo que el cantante mejicano quiera volver a cosas más simples. ¿Cuál es el sentido de poner "subiendo al avión", "bajando del avión", "terminando la función", "levantándome", "cocinando con mami" y mil cosas más? Así, por lo menos, es el modo en el que muchos famosos usan Twitter. Pocos lo utilizan para emitir opiniones de verdad interesantes o comentarios que valgan la pena.
Tal vez yo me esté perdiendo de algo y a mis treinta y cinco años esté reaccionando como alguien de setenta frente a un hijo que le quiere hacer entender la utilidad de un celular. O tal vez no y con los otros medios de comunicación ya tenga suficiente.
En todo caso el Twitter brinda material interesante para esta columna, no lo voy a negar. Pero la decisión de Castro no me parece disparatada en absoluto.