MATÍAS CASTRO
Es curioso como la expresión "absoluta privacidad" puede ser un elemento público. Es más curioso aún que se pida privacidad a través de una carta que pueden leer miles de personas. La carta es la que el abogado del productor argentino Jorge Luengo le envió a Victoria Xipolitakis para prevenirla de que si sigue hablando sobre él y sus amoríos con su melliza, Stefania Xipolitakis, emprenderá una demanda contra ella. Es que los comentarios de la chica hicieron público que él había sido amante de Stefania mientras estaba en pareja con Mónica Farro.
Y esa fue la gota que derramó el vaso en el proceso de separación que vivieron.
Lo interesante del asunto es que esta carta documento que le envió reconfirma lo que dije en la columna del fin de semana, al menos según mi punto de vista: que Farro queda en segundo plano y la mira de los medios se dirige hacia Luengo y las Xipolitakis. Y no importa si él pide que ella no hable, los medios quieren hablar sobre ellos.
Esa es la gran maldición del mundo de la farándula. Aunque quieras que tus cosas sean privadas, tarde o temprano se harán públicas. Aunque te niegues a hablar, los demás hablarán de vos. Es así de fácil.
Esta historia lo demuestra. Todo comenzó cuando las fotos de Luengo desnudo se hicieron públicas. Lo que normalmente sería un lío de pareja se convirtió en una telenovela pública y todos discutimos sobre ello. El asunto luego creció con la aparición de las Xipolitakis y nuevas revelaciones sobre sus infidelidades. Pero todo el revuelo fue dejando lentamente a la uruguaya en un segundo plano y le dio más peso a las mellizas y al propio Luengo.
Para los amantes de los chismes, la carta deja abierta una posibilidad interesante. Le dice que ella involucra a Luengo "sin su debido consentimiento en situaciones inexistentes, fuera de toda realidad, pero que aún, de ser ciertas, están reservadas a su absoluta privacidad". Ese "aún de ser ciertas", insinúa que puede haber algo más para contar ahí.