La agencia literaria británica que le dio a J. K. Rowling la posibilidad de firmar un contrato para publicar el primer tomo de la saga de Harry Potter, en 1996, ya no trabaja con ella. De acuerdo a lo que anunció la multimillonaria escritora en un comunicado liberado ayer, ella se encargó de tomar la "difícil decisión" de no trabajar más con el agente Christopher Little. "Podemos confirmar que J.K. Rowling ha terminado su asociación con la Agencia Literaria Christopher Little. Esta ha sido una decisión dolorosa", afirmó, por su parte una nota que emitió la agencia de relaciones públicas StonehillSalt en nombre de la escritora británica.
Los motivos de la no renovación de su contrato no han sido revelados, así como tampoco se dio a conocer si se hizo algún arreglo por futuros contratos de las obras que ya manejaba la agencia.
De todos modos los analistas no han podido evitar reseñar que esta ruptura coincide con dos eventos. Por un lado está la inminente presentación mundial de la octava y última película que adapta sus libros, cosa que ocurrirá este jueves en Londres (y que será seguida por el estreno comercial una semana después). Y por otro está el lanzamiento de la web "Pottermore", con la que Rowling ofrecerá contenido exclusivo para los seguidores del mago, a modo de devolución por el apoyo recibido durante años.
La separación de Rowling de la agencia implica dinero. Ella es una de las mujeres más ricas del Reino Unido y sus libros han sido traducidos a 67 idiomas y se estima que en total han vendido unos 450 millones de ejemplares en todo el mundo. A esto se suman los derechos de subproductos.