PARIS | THE NEW YORK TIMES
El Partido Socialista de Francia recibió duro golpe con la detención de Dominique Strauss-Kahn, quien se perfilaba para ganar las elecciones presidenciales de 2012. Ya se abrió la lucha para definir quién enfrentará a Sarkozy.
El legislador socialista, Pierre Moscovici, dice que está de duelo, y también lo están sus compañeros del Partido Socialista. Con la escandalosa caída de Strauss-Kahn, el líder partidario que fue detenido en Nueva York bajo acusación de un ataque sexual contra una mucama de un hotel y que quedó en libertad bajo palabra el viernes, y en cuyo caso han surgido dudas sobre la veracidad de las acusaciones que hizo la mujer, el partido intenta recomponerse y elegir a un candidato presidencial entre opciones para nada inspiradoras.
Moscovici fue uno de los aliados más estrechos de Strauss-Kahn, conocido como DSK. Estuvo muy involucrado en la campaña que se esperaba impulsara a Strauss-Kahn a la Presidencia, el próximo año, por primera vez desde 1995.
Los strauss-khanistas, como se conoce a sus partidarios, tienen incertidumbre respecto de cómo encaminarse después de la pérdida de su líder. Moscovici, de 53 años, ex ministro de Asuntos Europeos, está pensando en su posible incursión para buscar la candidatura, debido a que no está abrumado por los otros candidatos y para asegurar que se escuchen las ideas de la centro-izquierda.
"Es un shock, un shock humano", dijo al referirse a la detención de Strauss-Kahn. "Para nosotros, es una situación nueva, mucho más complicada. No hay un claro favorito y probablemente no lo habrá".
Hasta el grupo de apoyo denominado Generación-DSK cambió su nombre por el de Generación4G, que no tiene identidad propia, y significa Generation Gagner, Gouverner a Gauche o Generación para Ganar y Gobernar de Izquierda.
Y, aunque Strauss-Kahn no tiene permitido salir de Estados Unidos, ya hay quienes hablan de una nueva era del socialista. Algunos lo ven como una posible competencia de Sarkozy, pero es probable que el calendario judicial estadounidense puede impedirle ponerse a la cabeza .
COMPLICADO. Con la finalidad de elegir un candidato, los socialistas han programado una primaria a dos ruedas, para octubre. Los aspirantes a la candidatura son Francois Hollande, de 56 años, un legislador y ex líder partidario, y su es pareja, Segolene Royal, de 57 años, con la que tiene cuatro hijos y que perdió las elecciones de 2007 ante Nicolas Sarkozy. La actual líder del partido, Martine Aubry, de 60 años, anunció el martes último que participará de la contienda, debido a que tiene un acuerdo con Strauss-Kahn, que ahora perdió relevancia, para no postularse contra él. Hollande, quien también encabeza el pequeño gobierno departamental de Correze, lidera las preferencias, de acuerdo a las encuestas.
Sin embargo, ninguno de esos candidatos, ni Moscovici, tiene la estatura de Strauss-Kahn y resulta menos claro aún que alguno de ellos logre atraer a los centristas.
Lo que complica más es el sistema de elección primaria que los socialistas delinearon y permite que cualquier ciudadano que declare su "simpatía por la izquierda" queda habilitado a votar. No tienen que estar afiliados al partido ni registrados.
Todavía resulta temprano, ya que las elecciones presidenciales están programadas para mayo de 2012, pero las encuestas continúan mostrando a Sarkozy en una posición débil en su esfuerzo por obtener un segundo mandato. Tanto Hollande como Aubry derrotarían a Sarkozy en la segunda vuelta y Royal se situaría cerca.
"Las buenas noticias son que Sarkozy sigue estando en situación terrible", indicó Moscovici. Sostuvo que aun después de la desaparición de Strauss-Kahn, "la gente sigue rechazando a Sarkozy y espera un nuevo Presidente".
Sarkozy es habilidoso para la campaña electoral y si bien los franceses no gustan mucho de él, gustan de varias de sus políticas, incluyendo la manera como administró la crisis financiera y su liderazgo en la guerra por derrocar al dictador libio, Muamar Gadafi. Sarkozy intenta consolidar a la centro-derecha como su respaldo y desplazar a los candidatos potenciales en la primera vuelta electoral. Se considera que la caída de Strauss-Kahn deja más espacio a un candidato centrista y con la centro-derecha dividida, teniendo en cuenta la fuerza del Frente Nacional de extrema derecha que lidera Marine Le Pen, la situación podría derivar en que Sarkozy terminara tercero y fuera eliminado.
Sin embargo, la izquierda está en riesgo similar, debido a que numerosos candidatos Verdes podrían dividir los votos, empujando al candidato socialista al tercer lugar.