CARACAS | ANSA
Desde que se conocieron personalmente en 1994 el líder cubano Fidel Castro y el actual presidente venezolano, Hugo Chávez, se impresionaron mutuamente, y abrieron una relación en las buenas y las malas.
El 14 de diciembre de ese año, Chávez llegó a La Habana tras protagonizar dos años antes, y cumplir una condena por ello, un intento de golpe cuyo objetivo fue derrocar al gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez. El entonces presidente cubano le dio la bienvenida y lo atendió personalmente. Había razones políticas para ello. Chávez había fundado en 1982 el Movimiento Bolivariano Revolucionario (MBR200), agrupación de izquierda.
Entonces, ya buscaba reformar el Ejército de su país e iniciar una lucha para construir una nueva República, con ideas inspiradas en la revolución cubana, y de la cual el militar venezolano era simpatizante.
La sublevación en la que participó el 4 de febrero de 1992, y una frase de Chávez al fracasar ésta, deben haber impactado en Castro: "El país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor", explicó tras su asonada.
Tras ser electo presidente de su país en diciembre de 1998, Chávez reconoció cada vez con más frecuencia, públicamente, su admiración por Cuba y por Castro.
Durante el intento de golpe de estado antichavista en 2002, en los momentos más inciertos en los cuales "se abrían abismos" para él, según expresó en su mensaje de ayer a los venezolanos, Chávez fue respaldado en todo momento por Cuba y especialmente por Castro.
En días buenos para ambos líderes, en 2004, ambos fundaron en La Habana el Alba, un organismo descrito como de integración latinoamericano sobre bases de solidaridad, y conformaron una alianza "antiimperialista" entre ambos países que aún se amplía.
Cuando Castro enfermó gravemente en julio de 2006, Chávez lo visitó con frecuencia en La Habana y lo alentaba en discursos públicos desde Caracas e incluso brindaba "partes médicos" sobre la salud del mandatario cubano.
El jueves, en su mensaje para anunciar que se recupera de una segunda operación en pocos días en La Habana, que le extirpó un tumor cancerígeno, reveló que Castro le advirtió en cuanto a hacer investigaciones médicas urgentes.
"Me interrogó como si fuera un médico, me confesé casi como un paciente, y esa misma noche todo el inmenso avance médico que la Revolución Cubana ha logrado para su pueblo, y una buena parte del mundo, fue puesto a nuestra plena disposición", indicó.