Los marroquíes acordaron su confianza al rey Mohamed VI para impulsar al reino hacia la vía de las reformas, tras el resultado del referéndum sobre una revisión de la Constitución, celebrado en un contexto de grandes cambios en el mundo árabe.
Según resultados casi definitivos difundidos este sábado por el ministerio del Interior, los marroquíes votaron por mayoría aplastante en favor del "sí" en el referéndum, el primero del reino de Mohamed VI desde su llegada al poder en 1999.
Más de un 98% de marroquíes votaron ´sí´, declaró el ministro marroquí de Interior, Taib Cherkaui, con una participación de 72,65%.
"Hoy hemos pasado una página de nuestra historia, e iniciado la de la democracia participativa: nos esperan nuevas reformas para poner en práctica una bella constitución", dijo por su lado el ministro de Comunicación, Jalid Naciri, tras el referendum.
En una primera reacción moderada, Estados Unidos --aliado de Marruecos y de las monarquías árabes-- se felicitó por el referéndum, y afirmó que se trata de "un importante paso en el desarrollo democrático en curso en Marruecos".
Según el nuevo texto, el primer ministro, procedente del partido vencedor en las elecciones legislativas, podrá disolver la Cámara de Representantes, algo que por el momento sólo puede hacer el Rey.
Entre las novedades figura la creación de un Consejo Superior del Poder Judicial. El objetivo oficial es garantizar la independencia de la justicia, pero el Consejo estará presidido por el Rey.
"No es tanto el texto lo que importa sino su aplicación", afirmó sin embargo la politóloga Jadija Mohsen-Finan, especialista del Magreb.
Esta reforma "parecía envidiable en un mundo árabe inmóvil, pero hoy no cubre las exigencias de un pueblo que ha comprendido que las libertades y el Estado de derecho son producto de una negociación entre una sociedad civil, hoy muy poderosa, y un poder al que le cuesta renovar su viejo modo de gobernar", añade.
De hecho, el Movimiento del 20 de Febrero, compuesto principalmente por jóvenes que se manifestaron en repetidas ocasiones para pedir reformas y la instauración de una auténtica monarquía parlamentaria, cuestionó el resultado del referéndum y apeló a proseguir las movilizaciones.
"Es un referéndum ilegal ya que está signado por masivas violaciones del principio democrático. Las autoridades aprovecharon de la condición social de la gente, y la forzaron a votar ´sí´", declaró a la AFP Najib Shauki, un miembro del movimiento.
"Es una gran decepción, hemos perdido una ocasión histórica para Marruecos", indicó por su lado Mehdi Lahlou, miembro del Partido Socialista Unificado (PSU, oposición), que criticó la "precipitación" de la campaña previa al referéndum.
Para el politólogo Mohamed Tozy, "el poder necesita" que una oposición como el Movimiento del 20 de febrero ejerza de "vigilante", "reivindicando reformas vinculadas a la aplicación de la Constitución" como la "lucha contra la corrupción".
"Pero si (el Movimiento) cae en la provocación, la reacción de las autoridades podría ser más dura", aseguró en entrevista con la AFP.
AFP