Madrid | El gobierno español adoptó ayer ayudas ínfimas para quienes perdieron su vivienda por no poder pagar la hipoteca debido a la crisis, tras varias protestas populares para impedir desahucios a las que se unió el movimiento de "indignados" del 15-M.
Se trata de "dos medidas que tratan de proteger a las personas que tienen problemas con sus hipotecas", explicó en conferencia de prensa el vicepresidente del gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba.
Consisten en elevar los fondos que el banco no pueda embargar a una persona cuya casa pasó a manos del banco por no poder pagar.
Además, el gobierno aprobó que las viviendas impagas que se subasten o que se queden los bancos en caso de subasta desierta, valgan un mínimo del 60% en vez del 50% actual. (AFP)