Casi al mismo tiempo que en Estados Unidos se edita por primera vez completo, "El retrato de Dorian Gray" vuelve al cine. Su más reciente versión se estrena mañana, más de 120 años después del debut literario de la novela de Oscar Wilde.
A sus treinta años, Ben Barnes parece haberse especializado en papeles de origen literario y ambientados en un pasado de corte fantástico. Su papel más notorio hasta ahora ha sido el del Príncipe Caspian, en la segunda y tercera película de la serie Las crónicas de Narnia, basadas en las novelas de C. S. Lewis, y de haber sido el protagonista de El misterio de la estrella, basada en la novela de Neil Gaiman. Su carrera, curiosamente, empezó un año antes de hacer esa película y con un par de papeles secundarios. Pero de ahí en adelante no ha parado de crecer en el ambiente cinematográfico.
"Leí el libro de adolescente y creo que para mucha gente es una de las primeras novelas que leen por su cuenta" explicó en una entrevista publicada por el blog Mentesynquietas. "Mucha gente la lee porque los profesores creen que es vanguardista, emocionante y espeluznante. Para mí principalmente siempre va a ser cuestión del personaje en el contexto de la historia. Conseguir este papel suponía un reto enorme, no los hay mayores".
Pero Barnes no está solo, sino que aparece rodeado de un par de actores de interés en esta película. Uno de ellos es Ben Chaplin, intérprete que viene del cine independiente y que ha trabajado al menos dos veces con Terrence Malick. Él interpreta a Basil Hallward, el artista que hace el retrato que envejece por Dorian Gray. Y por otro lado está Colin Firth, el último ganador del Oscar por su actuación en El discurso del rey, que acá interpreta a Lord Henry Wotton, el hombre que introduce a Dorian Gray en la vida disipada de las fiestas. Barnes y Firth ya habían trabajado juntos en Una familia con clase, tres años atrás, pero haciendo papeles que no se tocaban demasiado. El largo vínculo de sus dos personajes en Dorian Gray les permitió saldar esa deuda y hacer un trabajo de colaboración más estrecho.
Para Barnes este trabajo supuso una dificultad extra por el proceso que vive su personaje. "Me encantó interpretar los momentos más oscuros y disfruté mucho interpretando a Dorian con 46 años. Evidentemente, tiene el mismo aspecto, así que ha sido un desafío interesante hacer que parezca mayor y mostrar cómo sus experiencias lo han afectado", contó. Otro componente complejo estaba en el hecho de que los demás personajes envejecen mientras él permanece igual. "También es muy interesante ver cómo los demás personajes han reaccionado a mí esos días, porque a menudo los han envejecido con maquillaje, sobre todo Colin Firth. En los días en los que era joven y vulnerable, se metía conmigo en el plató; en los días en los que estaba maquillado para parecer que tenía 70 años, se han vuelto por completo las tornas y se sentía un poco vulnerable, porque se le veía la calva, así que le tocó sufrir las bromas.