Para el jefe de mercados emergentes del banco de inversiones estadounidense BCP Securities, Walter Molano, Uruguay "es uno de los destinos de inversión más calientes" aunque advierte que la nueva administración política "no está haciendo nada para consolidar los logros mediante la implementación de más reformas estructurales".
Sugirió además privatizar Ancap y Antel y realizar una reforma laboral.
En un reporte para clientes dedicado a Uruguay -al que accedió El País- y titulado "Más de lo mismo", Molano repasa la salida de la crisis de deuda en 2003 y la muestra como un ejemplo para Grecia.
Para este analista, la economía uruguaya crecerá por encima de 6% este año, "tiene uno de los mayores ingresos per cápita en América Latina", y uno de los "climas de inversión más atractivos de la región".
Es por ello que cree que "Grecia debería tomar nota de los beneficios del alivio de la deuda y el ajuste del tipo de cambio" que realizó Uruguay entre 2002 y 2003.
El canje de deuda uruguayo fue de manera "ordenada", estirando plazos de vencimientos y sin incumplir pagos, destaca Molano. A su vez la devaluación del peso en 2002 le permitió "recuperar competitividad", agrega.
"Hoy Uruguay es uno de los destinos de inversión más calientes, con inversores brasileños, chilenos y argentinos haciendo subir el precio de la tierra y aprovechando sus otros recursos naturales", afirma el jefe de mercados emergentes de BCP Securities. "Uruguay tiene el potencial de convertirse en uno de los principales centros logísticos para el Cono Sur", agrega.
Según Molano, "el entorno externo favorable para los productos básicos está claramente impulsando a Uruguay hacia delante, pero la nueva administración política no está haciendo nada para consolidar los logros mediante la implementación de más reformas estructurales, lo que significa que está dejando escapar una oportunidad única".
El analista sostiene que no se está tomando "medida alguna para privatizar Ancap o Antel" que si bien dan servicios de calidad "decente", si estuvieran en manos privadas, permitirían "atraer la inversión extranjera y convertirse en actores regionales". Agrega que el gobierno "no tiene intención de aplicar cualquier reforma laboral, dada la baja tasa de desempleo. Sin embargo, la tasa de inflación se acerca al 9% y existe una amplia evidencia de ineficiencias y cuellos de botella en la economía uruguaya".