Estudian cómo genes pueden predisponer a cometer delitos

Cambio. Después de desecharlo científicos vinculan herencia con violencia

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THE NEW YORK TIMES | P. COHEN

Expertos estadounidenses exploran cómo los genes podrían predisponer a cometer un delito y si ese rasgo se puede heredar. Hasta ahora los criminólogos se centraban en causas sociales como la pobreza y la adicción.

Fue hace menos de 20 años que los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos retiraron abruptamente los fondos para una conferencia sobre Genética y Delitos después de los reclamos indignados de que la idea olía a eugenesia.

El presidente de la Asociación de Psicólogos Negros en ese entonces declaró que tal conferencia era en sí misma "una forma descarada de estereotipos y racismo``.

La mancha histórica del uso de la Biología para explicar el comportamiento delictivo empujó a los criminólogos a rechazar a la Genética y concentrarse en las causas sociales: pobreza miserable, adicciones corrosivas, armas. Pero ahora que ya se desarrolló la secuencia del genoma humano y los científicos están estudiando la genética de áreas tan diversas como el alcoholismo y la filiación partidista, los criminólogos retornan cautelosamente al tema.

Tal giro será evidente en la conferencia anual del Instituto Nacional de Justicia en Arlington, Virginia, Estados Unidos. Habrá un panel sobre la creación de una bases de datos para la información sobre el ADN y los "nuevos marcadores genéticos`` que investigan los científicos forenses.

"Hoy, las teorías modernas más convincentes acerca del delito y la violencia entretejen los temas sociales y los biológicos``, dijo Terrie E. Moffitt, científica del comportamiento en la Universidad Duke. Los investigadores estiman que al menos 100 estudios demuestran que los genes tienen una función en los delitos.

Uno de los genes que se vincula a la violencia regula la producción de la enzima monoamino-oxidasa A, que controla la cantidad de serotonina en el cerebro. La persona que tiene una versión del gen que produce menos de la enzima tiende a ser significativamente más impulsiva y agresiva, pero, como descubrieron Moffitt y su colega (y esposo) Avshalom Caspi, el efecto del gen se dispara con experiencias estresantes.

Kevin Beaver, profesor adjunto del Colegio de Criminología y Justicia Penal de la Universidad Estatal de Florida, dijo que la Genética puede llegar a explicar la mitad del comportamiento agresivo de una persona, pero ese 50% comprende cientos de miles de genes que se expresan en función del ambiente.

Beaver trató de medir cuáles circunstancias -tener amigos delincuentes, vivir en un barrio desfavorecido- influyen en si emerge la predisposición a la violencia. Después de estudiar a gemelos y hermanos, descubrió un resultado asombroso: en los chicos que no estuvieron expuestos a los factores de riesgo, la Genética no jugó ningún papel.

El ambiente positivo evitó que se encendieran los interruptores genéticos que intervienen en la agresión. En chicos con ocho o más factores de riesgo, no obstante, los genes provocaron 80% de su violencia. Se encendieron sus interruptores.

AUTOCONTROL. Una serie de investigaciones nuevas se centran en el autocontrol, la insensibilidad y la falta de empatía, rasgos a menudo implicados en la decisión de cometer un delito.

En las conclusiones de un estudio a largo plazo en 1.000 bebés nacidos en 1972 en una ciudad de Nueva Zelanda, Moffitt y sus colegas encontraron que entre menos autocontrol manifestaba un niño a los 3 años de edad, más probabilidades tenía de cometer un delito más de 30 años después. Posteriormente, se encontró culpable de un delito a 43% de los niños que calificaron en la quinta parte más baja en cuanto al autocontrol.

Sin embargo, una predisposición no es destino. "Saber que se hereda algo no nos dice nada sobre si se mejorará cambiando el ambiente``, dijo Moffitt vía email. "Por ejemplo, el autocontrol se parece mucho a la estatura, varía ampliamente en la población humana, y es altamente hereditaria. Pero si hay una intervención efectiva como administrar una mejor nutrición a toda la población, entonces todos serán más altos que la generación anterior``.

Beaver, por otra parte, publicó un ensayo en febrero en el que concluyó que las personas adoptadas cuyos padres biológicos violaron la ley tenían significativamente más probabilidades de que se los procesara, se fallara una condena condicional en su contra y se les detuviera múltiples veces, que aquellos cuyos padres biológicos no habían sido nunca detenidos.

En la reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia, Adrián Raine, director del Departamento de Criminología de la Universidad de Pennsylvania y pionero en el campo, presentó otro ensayo. Allí mostró cómo las variaciones en las partes del cerebro de un párvulo que regulan las emociones -que se cree son producto de los genes y el ambiente- resultaron ser un buen vaticinador de la conducta delictiva posteriormente en la vida.

DUDAS. El tema aún plantea espinosas cuestiones éticas y políticas. ¿Una predisposición genética debería influir al momento de dictar una sentencia? ¿Se podrían usar pruebas genéticas para diseñar programas de rehabilitación para delincuentes en particular? ¿Se debería identificar a adultos o niños con un marcador biológico para la violencia?

Todos en el campo concuerdan en que no existe un único "gen del delito``. Lo que la mayoría de los investigadores busca son rasgos heredados que se relacionan con la agresión y las conductas antisociales, que, a su vez, pueden conducir a los delitos violentos. No hay que esperar que alguien descubra cómo el ADN de alguien podría identificar al próximo Bernard L. Madoff.

Y, ese es precisamente el problema, dijo Troy Duster, catedrático de Sociología y Bioética en la Universidad de Nueva York, quien argumenta que los estudios no examinan el comportamiento despiadado y voraz de los ricos y poderosos, sino el de las minorías desfavorecidas. "Cada época cree que mejora la tecnología y la metodología``, notó, "pero la ciencia en sí misma es problemática``.

Robert J. Sampson, un sociólogo de Harvard que fue uno de los ganadores del Premio Estocolmo, señaló que la Sociología no tiene nada que temer de la investigación genética. Las interrogantes más interesantes como por qué algunas comunidades tienen un mayor índice delictivo que otras, no son fáciles de encontrar. "Entre más sofisticada sea la investigación genética, más mostrará la importancia del contexto social``, expresó.

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