MATÍAS CASTRO
A raíz de que leí que Susana Giménez se había negado a llevar al cantante José Feliciano a su programa por considerarlo mufa, busqué datos sobre otras supersticiones y supersticiosos en el mundo del espectáculo. En la columna de ayer repasé algunos casos, pero quedaron unas cuantas historias afuera que también hablan de datos poco conocidos que a veces tienen que ver con la inseguridad de cada uno.
Luciano Pavarotti, por ejemplo, acostumbraba a recolectar clavos torcidos de los que quedaban tras el montaje de las escenografías de sus obras. Estos clavos, según dicen quienes sostienen la historia, eran para invocar la buena suerte. Hablando de historias escénicas, el actor Rainn Wilson (de Six Feet Under) sostiene una vieja creencia teatral que dice que no hay que decir el nombre Macbeth cuando se está sobre un escenario.
El cantante brasileño Carlos Ponce considera (al menos según quienes hablan de esto) que vestir azul y blanco da buena suerte y que no conviene firmar acuerdos que impliquen compromisos económicos para él cuando la luna está menguante. Si esto fuera así realmente, contratarlo debe ser un asunto complicado. Isabel Pantoja tiene una creencia más sencilla y que no complica demasiado a los demás. Ella acostumbra a cantar siempre con algún anillo u objeto que incluya coral.
En un sitio web encuentro que la supermodelo Mónica Leigh dijo: "Si no tienes supersticiones es probable que vivas en peligro y que seas presa de cualquier tipo de enemigos y agencias sobrenaturales". Cameron Diaz, probablemente más conocida por estas latitudes por su trabajo en cine, es otra figura que reconoce ser muy supersticiosa, cosa que incluye un fuerte temor por los viernes 13. Las historias se acumulan y hay muchas en las que el rumor y la invención son difíciles de diferenciar de lo real. Pero en todos los casos, allá donde haya listas de fobias y temores de celebridades habrá quienes quieran ver en ellos rastros más humanos.