MATÍAS CASTRO
Aunque Zaira Nara diga que retoma su vida y que se olvida de Diego Forlán, no la van a dejar hacerlo tan fácilmente. No han dejado de surgir "noticias" sobre ellos y la gente sigue opinando, como si se tratase de un terremoto que no para y continúa dejando víctimas. La diferencia es que aquí no hay víctimas, solo una especie de teleteatro local que continúa estirando su final.
Normalmente una relación termina cuando la pareja se separa. Es cierto que hay separaciones de bienes, resoluciones con respecto a los hijos (en caso de que los haya) y varios arreglos más. Pero la historia termina ahí. Siempre están los casos de quienes se divorcian escandalosamente, en medio de acusaciones y reclamos, con gran rencor de por medio. La de Zaira y Forlán no parece pertenecer a esta segunda categoría, al menos desde el punto de vista de lo que se sabe públicamente. Sin embargo, debido a la insistencia con la que se toma el tema en los medios de comunicación parece que hubiera un gran escándalo de por medio.
Primero se sabe que Zaira volvió a usar Twitter y a enfocarse en su rutina de trabajo. Luego habla su padre, diciendo que Forlán se va a arrepentir cuando se dé cuenta de lo que perdió. Otros manejan la idea de que Forlán teme viajar a Argentina para la Copa América porque esta historia podría traerle complicaciones a sus compañeros. Y, entre otras cosas que ocurrieron, Wanda Nara estuvo el domingo en la televisión y habló por enésima vez sobre el caso. Si uno atiende solamente a las repercusiones mediáticas que aparecen día tras día alrededor de este caso, la sensación que se genera es la de un divorcio, o más bien separación, terriblemente peleado. Pero la verdadera pelea que hay detrás de esto es la competencia entre webs, revistas y programas de televisión para decir algo sobre la pareja e intentar largar una noticia. Hay que hablar, sea como sea. Detrás de todo ese ruido está lo que verdaderamente puede haber sucedido entre ellos. Tal vez coincida, y sea una pelea, o tal vez no. Pero con tanto barullo es difícil que salga a la luz.