LA PAZ | AP
Evo Morales forjó su carrera desde las trincheras de quienes defendían la siembra de coca; sin embargo ahora está desplegando soldados y policías con la misión de erradicar cocales en el Chapare, la región de la que emergió como líder sindical.
Aunque la decisión recibió cierto respaldo de los cocaleros, que admitieron en una asamblea el crecimiento desmedido de las siembras, para algunos inaudita para alguien que, con tal de mantener la congruencia con los principios con los que llegó al poder, sigue presidiendo el sindicato cocalero que lo catapultó a la política.
Hasta ahora, el gobierno de Morales había adoptado lo que denominaba "racionalización de la coca", distanciándose de las medidas de erradicación implementadas a la fuerza por anteriores administraciones, y que consiste en la reducción voluntaria o en consenso de plantíos por parte de campesinos.
Pero en estas últimas semanas, armados con machetes y picos, policías y militares comenzaron la destrucción de cultivos en la región tropical de Chapare (centro) y encontraron los primeros focos de resistencia con labriegos que bloquearon con troncos rutas de ingreso, informó el viceministro de Defensa Social, Felipe Cáceres.
Los mismos sindicatos cocaleros denunciaron aquellos terrenos que exceden la medida permitida para que se proceda a su erradicación. Hasta ahora no han habido arrestos ni reportes de enfrentamientos.
Para justificar las medidas, el ministro dijo en rueda de prensa que "no tienen moral aquellos compañeros que se excedieron con la coca, aunque no son todos, sabiendo que la coca excedente va al problema ilegal".
No es que el gobierno de Morales haya permitido o instigado un incremento de los cultivos de coca en el país, que prácticamente han venido aumentando desde gobiernos anteriores, pero las cifras de organismos como la ONU indican que en el 2010 la extensión de esos sembradíos creció, por lo menos, un 1% hasta alcanzar 30.900 hectáreas.
Tradición. La arraigada tradición del uso de la coca, a la cual los indígenas le dan usos medicinales y místicos, llevó en 2004 a permitir a las familias del Chapare la siembra de un área que llaman "cato" y equivale a 1.600 metros cuadrados.
Hasta ese momento la coca en esa parte del país era considerada ilegal y su cultivo era únicamente permitido en Los Yungas, una región al norte, donde siempre hubo cocales.
El ahora presidente gestionó el permiso para que los campesinos de Chapare también pudieran sembrar coca.
Desde hace casi medio siglo, los indígenas andinos padecen por la prohibición internacional que emitió la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), adscrita a la ONU, contra el cultivo y conminó al exterminio del arbusto cultivado ilícitamente, en virtud de que es la materia prima para producir cocaína.
Hasta 20.000 hectáreas de cocales son consideradas lícitas en Bolivia, lo demás es un excedente que el gobierno y los cocaleros saben que termina en la lucrativa industria clandestina de los narcóticos.
En Chapare están autorizadas 7.000 hectáreas, ciñéndose a lo contemplado por la ley, pero en Los Yungas, donde no responden a los lineamientos de Chapare sino a su propio sindicato, se han reportado pronunciados incrementos de sembradíos, llevando la extensión de los mismos muy por encima de las 12.000 hectáreas que tienen permitidas.
Cáceres dijo que el gobierno hará respetar la decisión de los cocaleros de Chapare que acordaron castigar a los infractores con la erradicación definitiva de su cocal y la reversión (confiscación) de su tierra si es sorprendido procesando cocaína en laboratorios caseros.
"El castigo se debe imponer por una cuestión de disciplina sindical", afirmó.
En Los Yungas la erradicación de coca excedente tiene escaso avance, con sólo 863 hectáreas en lo que va del año frente 3.529 en el Chapare.
Contra Washington. En concordancia con las normas internacionales y sus propios esfuerzos para combatir el narcotráfico, el gobierno de Estados Unidos ha promovido drásticamente la erradicación de la coca mediante diversos programas y políticas, incluida la de ofrecer incentivos arancelarios a ciertos productos originarios de los países andinos que demuestren su compromiso en la lucha contra el narcotráfico.
Bolivia es el tercer productor mundial de coca y cocaína, después de Colombia y Perú, respectivamente. El gobierno de Washington castigó a Bolivia privándola de las preferencias aduanerasa desde 2009.
El incremento de cocales en Bolivia, coincide con la marginación de Estados Unidos en los planes para controlarlo debido a la ruptura de vínculos diplomáticos entre los gobiernos de La Paz y Washington, después de que Morales acusara en 2008 de espionaje e injerencia al entonces embajador estadounidense Philip Gold-berg y a la misma agencia antinarcóticos de ese país, la DEA. El diplomático y la agencia fueron expulsados del país.
Hasta ahora, las relaciones con Estados Unidos no se han restablecido y ese país, un actor principal en la lucha internacional contra el narcotráfico, quedó relegado de ese papel en Bolivia. Pero ha surgido un nuevo protagonista: Brasil.
Al gobierno brasileño le preocupa el auge de cultivos en Bolivia porque el principal destino de la cocaína producida en laboratorios clandestinos bolivianos es Río de Janeiro.
Objetivo: bajar área de cultivo
El gobierno de Evo Morales dijo en la pasada semana que en 2011 habrá una reducción neta del área de cultivo de coca, por primera vez en los últimos 10 años, tras aumentos sostenidos que la llevaron a las actuales 30.900 hectáreas. "El propósito en esta gestión es que tengamos un saldo de disminución neta de plantaciones de coca, ese es el objetivo, por eso vamos a superar el récord de 8.200 hectáreas que hemos logrado racionalizar y erradicar el año pasado", afirmó el ministro de Gobierno (Interior), Sacha Llorenti.
En la última década, Bolivia no logró controlar sus cultivos de coca, principal insumo para fabricar cocaína, a pesar de sus crecientes registros de erradicación, según datos de la Oficina de ONU contra la Droga y el Delito, que anualmente evalúa el fenómeno. Bolivia, si bien erradicó, en los últimos 10 años, coca en el orden de las 5.000 a 7.000 hectáreas anuales, los nuevos cultivos fueron muchos más. (AFP)
Las cifras
30.900 Son las hectáreas de coca plantadas en Bolivia, según datos de 2010. Las nuevas cifras se conocerán antes de fin de mes.
14.600 Eran las hectáreas plantadas hace diez años; Bolivia ahora es el tercer productor mundial, tanto de coca como de cocaína.