Cuando todo apuntaba a que Mel Gibson había tenido un gesto de decencia e intentaba recomponer su imagen, nos enteramos de que era solo una obligación. Es que la semana pasada apareció la noticia de que apoyaba un hospital para niños en Guatemala. Los primeros datos que aparecieron al respecto afirmaban que Gibson había hecho una donación de forma anónima, y uno se preguntaba ¿Por qué hace un trabajo social allí y no en un lugar más cercano? Lo interesante es que esa acción supuestamente anónima fue luego divulgada con fotos que delataban que en el momento de su aparición en el hospital guatemalteco había fotógrafos de prensa acompañándolo. Todo estaba bastante más planificado de lo que parecía inicialmente.
Según el sitio Infobae hizo esto porque cumplía con las tareas de servicio comunitario a que fue condenado judicialmente por sus agresiones a su ex pareja, Oksana Grigorieva. No fue una cuestión de "el buen Mel" tratando de mostrar su amor por el resto del mundo. Fue una maniobra inteligente, probablemente pensada por su publicista o agente, para aprovechar lo que obligatoriamente debía hacer. Ya que hay que ayudar a los niños de Guatemala, saquemos provecho del asunto y no perdamos tanto dinero.
La imagen de Gibson ha caído enormemente en los últimos tiempos . Todo empezó aquella vez que lo arrestaron y, alcoholizado, se despachó injustificadamente contra los judíos. La cosa siguió con algunos otros exabruptos y estalló con la acusación por violencia doméstica de parte de Grigorieva, cosa que se probó con una grabación que hasta hoy se puede encontrar en Internet.
Verlo con una camisa de la asociación a la que estaba ayudando, entre niños y con una doctora era toda una novedad. La imagen nos mostraba a un Gibson muy distinto al villano que hemos visto en este tiempo. Pero era todo parte de una fachada, aunque el acto de beneficencia se haya realizado efectivamente. Ni la foto pudo ocultar lo que ocurría de verdad.