Destraban construcción de casas con IMM

Un Techo. La ONG y las autoridades negociaron para poder trabajar en un asentamiento

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Un Techo para mi País consiguió ayer la autorización para construir cuatro viviendas en un lugar donde la Intendencia, por segunda vez consecutiva, les prohibía levantar las casas. La negociación se hizo en el propio asentamiento del Cerrito.

En septiembre de 2010, uno de los proyectos de construcción de viviendas de emergencia de Un Techo para mi País quedó en suspenso ante la negativa de las autoridades municipales.

En aquel momento, la alcaldesa del municipio D, Sandra Nedov, explicó que había un proyecto para realojar a las familias del asentamiento conocido como Imprimex, en General Flores y Chimborazo. Además está previsto que pase por allí la calle continuación Río Guayas, obra aprobada en el presupuesto participativo.

Diez meses después, la Ong puso de vuelta ese asentamiento en su agenda de construcción para este fin de semana: 60 viviendas en ocho barrios de Montevideo y otras seis en un asentamiento de Paysandú.

Las cosas no habían cambiado desde septiembre del año pasado, dijo a El País la directora social de Un Techo para mi País, Cynthia Pérez: "no se hizo la calle ni se había llevado a las familias ninguna respuesta".

Si bien son 10 los núcleos familiares, son cuatro las viviendas que estaba previsto hacer. Las condiciones actuales: "ranchos de chapa con plásticos, cartones y vidrios, muy precarios, algunos tienen piso de hormigón con agujeros y filtraciones", describió la directora social de Un Techo.

Cuando la tarea de los voluntarios había comenzado "recibimos la visita de la Intendencia, de la alcaldía, de Inspección General -acompañados por la Policía- y estuvo a punto de hacerse una denuncia de la IMM a Un Techo y a cada uno de los vecinos", indicó Pérez. La postura de la organización fue convencer a las autoridades de que las viviendas que ellos construyen son de emergencia -no permanentes- y que son fáciles de montar y desmontar.

Según contó Pérez "se llegó en buenos términos a un acuerdo" entre Un Techo, el municipio D, la Intendencia y los vecinos. El acuerdo incluye el compromiso por escrito de la organización a que, cuando tuvieran terreno asignado para realojar ese asentamiento, la propia Ong desmontaría las casas para volver a armarlas en el lugar señalado, dijo Pérez.

También se acordó que el asentamiento no crezca. Para Un Techo se logró el objetivo: que esas familias vivan en mejores condiciones mientras no haya una solución definitiva a su problema de vivienda.

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