Mujica no cederá con el impuesto al campo y se especula con darle un aire de renovación al gobierno

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DANIEL HERRERA LUSSICH

La crisis existe. Unos niegan que tenga gran magnitud ("son sucesos normales de la política"); otros afirman sin dudar que terminarán los actuales episodios con "la caída de alguna cabeza importante". Sin embargo, otra voz es categórica: "Hacen mucho ruido pero llegado el momento todos darán el sí".

Los duros episodios internos que se viven desde hace un par de meses en el Frente Amplio han originado demasiados rozamientos y las heridas no cicatrizarán rápidamente. Se oirán muchas voces destempladas antes que, desde el conglomerado, se "fume la pipa de la paz". Estas opiniones encontradas surgieron de altos dirigentes del gobierno, unos dispuestos aparentemente a no ceder en sus posiciones, mientras otros claman por la unidad y ver todas las manos levantadas.

En este tiempo de lucha fratricida las baterías han apuntado al presidente José Mujica. Se le objetan con sonrisas sus dichos, se le imita en toda charla su forma y tono de hablar, se le adjudican los males actuales a su verborragia o incontinencia verbal que no le permite meditar antes de lanzar al aire frases o ideas que se acumulan en su discurso. Todo eso que sucede hoy, no ocurría hasta hace muy poco tiempo.

El episodio de la ley interpretativa de la Caducidad dejó demasiados doloridos en el camino: unos recordando a los desaparecidos, otros también furiosos porque desde las tiendas oficialistas desconocieron dos pronunciamientos populares, promovidos, en su momento, por los mismos que sentados ahora del otro lado, levantan la mano en contra de aquellas iniciativas.

Ante ese panorama son muchos que, desde la sesión del Consejo de Ministros del lunes pasado, se preguntan: ¿corre riesgo la banda presidencial? La respuesta sin duda alguna es un ¡NO! con ma-yúscula. Y se debe a varias razones: 1) El hombre, con sus 75 años a cuestas, mantiene el dominio del Partido en la actualidad (no hay figuras predispuestas o capaces de una zancadilla en el grupo mayoritario que lo apoya, el MPP. Además llegado al momento actuarán como bloque en su total respaldo). 2) "He tenido muchas tenidas fuertes con el Pepe, pero siempre terminamos en un abrazo, recordamos episodios pasados que actúan de barrera como para trenzarnos ahora en el campo político", nos aclaró un dirigente, cercano el presidente desde hace más de 40 años, lo que representa el sentir de sus correligionarios. 3) Es indiscutible que en esas largas e interminables jornadas del mandatario, que empiezan al alba con el mate y terminan en un brindis casi en las primeras horas del día siguiente, dentro de la tensa y desgastante gestión presidencial, hay horas que se le debe poner un freno a las actividades y descansar. Mujica no lo hace, y habla y habla. Allí es el momento que surgen las contradicciones y salen a luz cosas que nunca debió decir y obligan a marchas y contramarchas de todo un elenco gubernamental. 4) También esos cambios de rumbo de temas, algunos fundamentales para el país, son repetidas veces cortinas de humo, como acaba de ocurrir con la idea del impuesto a la tierra, para así bajar el telón a la derogación de la Caducidad

Mujica sabe perfectamente cuáles sectores frenteamplistas buscan dar un paso adelante, y cuáles son los que levantan banderas que se oponen a sus iniciativas. Y el mandatario conoce, uno a uno, quiénes se han situado en el otro lado, cuando dijo ante un sector del gabinete, hace cinco días: "Me enteré que han habido reuniones, que hay gente por ahí que está haciendo creer que hay una situación de desgobierno en el país para que yo me vaya. A mí a las buenas me llevan a cualquier lado, pero recuerden que soy un viejo guerrero que llegó a la Presidencia contra lo que decían todos. Y este presidente está más firme que una estaca". Esta frase, que recogió Búsqueda, fue una alerta a varios asistentes a la reunión y también una forma para observar, por la onda expansiva mediática, que otros, desde una distancia no muy lejana, buscan desacreditarlo con la idea de ganar algunos peldaños dentro de la complicada coalición de izquierda.

golpe de estrategia. El episodio del impuesto a los campos mayores de 2.000 hectáreas ha sido otro detonante, provocado por el mismo Mujica para diluir los impulsos de radicales, de representantes de los derechos humanos y también de sus correligionarios legisladores. No sabemos si el presidente imaginaba que podría ocasionar otro escándalo de proporciones en la interna del partido y del gobierno. Sin embargo, Mujica, en una hábil jugada, pasó la pelota para la cancha contraria y a muchos les salió "el tiro por la culata", ya que, según la consultora Equipos Mori, el 60% de la opinión pública y el 75% dentro del Frente Amplio apoyan su iniciativa de gravar a esos campos, en la escala publicitada. El presidente destacó que "la tierra en 10 años cuadruplicó su valor" y que el gravamen que sugiere alcanzaría a 1.100 productores de los 50.000, y que concentran 5 millones de las 15 millones de hectáreas de todo el país.

Una de las voces que se escuchó fue la del propio vicepresidente Danilo Astori que lo considera un cambio de las "reglas de juego", que ahuyentará a los inversores. Así, se inclina por un impuesto que acompañe la capacidad contributiva de los productores. Clamó, además, para que no se cambie el rumbo económico.

En el fondo existe un serio contrapunto entre economistas del gobierno. Por un lado está la gente que sigue la línea de Astori, con el ministro de Economía, Fernando Lorenzo y el presidente del Banco Central, Mario Bergara. Y del otro lado, se encuentran representantes de la OPP, el director Gabriel Frugoni, y Jerónimo Roca, el subsecretario de Presidencia Diego Cánepa y los ministros Roberto Kreimerman y Daniel Olesker que se han manifestado a favor del presidente.

El lunes próximo se ha convocado a una nueva reunión del gabinete Productivo. ¿Seguirán las profundas divergencias sobre los tributos o subirá al tapete otro tema y diluirá la polémica? Habrá que esperar, pero la posición de Mujica está firme y no cambiará. Para muchos dio un claro aviso cuando dijo "si no ceden irán dos proyectos al Parlamento". Quizás el mandatario verá allí las verdaderas lealtades cuando se alcen las manos. Una alta fuente informó a El País que en la Torre Ejecutiva no se miraría con "malos ojos" un cambio "de jerarcas en ministerios y algún organismo del Estado". Se piensa que nuevos aires darían un saludable respiro al gobierno de Mujica.

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