MATÍAS CASTRO
Considerado por muchos como el pianista de jazz más importante de la actualidad, el músico cubano se presentará en Montevideo el 20 de este mes tras una mini gira por Argentina. Llegará con un espectáculo de fuertes raíces africanas.
Se llama, en realidad, Dionisio de Jesús. Pero nadie le dice ya por ese nombre, al menos fuera de su círculo más cercano. Las raíces africanas del jazz ya estaban presentes en lo que hacía en la década del setenta con la agrupación Irakere, pero lo que mostrará en el show que trae a Montevideo, que es a su vez presentación del disco Chucho`s steps, tiene un giro distinto. "La novedad está en que queremos hacer un jazz más africano, por lo que a mi quinteto le añadí una trompeta, un saxo y las percusiones africanas", dijo en una reciente nota.
"Tocamos los compases africanos de otra manera, no como lo hacíamos antes. Para conseguir eso tuve que estudiar bastante para cambiar la estructura y el sistema de la clave", agregaba y reconocía que en el primer trabajo que hizo con Irakere ya estaba esa impronta, aunque de otra manera. Y si se le pregunta si con este nuevo giro se acercan más aún al origen africano, dice que lo hace tanto como antes, pero de forma distinta.
Valdés suena seco o corto de palabras al comienzo de la conversación, pero luego se va soltando con su acento típicamente cubano. Igualmente cubano es su aspecto en la tapa de Chucho`s steps, que significa Los pasos de Chucho, donde aparece vestido de pantalón, camisa y boina blanca, caminando hacia un cruce de caminos. Es toda una declaración en una sola foto que ni siquiera muestra su rostro.
Hay otra idea explícita contenida en el nombre de su banda: los Afro Cuban Messengers, o Mensajeros Afro Cubanos. El nombre describe esa idea por sí mismo; pero también expresa una preocupación constante en su trabajo, cosa que se revela en el nombre de la vieja banda que fundó en 1967: Orquesta Cubana de Música Moderna.
Allí tocan Carlos Manuel Miyares Hernández (saxo tenor), Reinaldo Melián Álvarez (trompeta), Lázaro Rivero Alarcón (en contrabajo), Juan Carlos Rojas Castro (batería), Yaroldy Abreu Robles (percusión) y Dreiser Durruthy Bambolé (batás africanas). Las dos caras, Danzón, Zawinul`s mambo, Begin to be good, New Orleans, Yansá, Julián y Chucho`s stops son los temas de un disco que consiguió críticas positivas de casi todas las revistas. "Otra obra maestra del genio de Chucho Valdés", decía el cronista de la revista All about jazz. Otro crítico calificó al pianista, a raíz de esta grabación, como "virtuoso del mayor orden". El crítico del Washington Post sostuvo que el disco es un "tour de force pianístico", mientras que otros medios centraron sus elogios en el saxofonista y el baterista. La revista Jazz Times dijo que el disco es tan bueno como ver a Valdés en vivo y el periodista de Allmusic dijo que la versatilidad del músico en el disco demuestra su vitalidad continua y su capacidad de inventiva. Por tratarse de un artista de más de cuarenta años de carrera este último elogio es particularmente significativo.
Uno de los hechos sobresalientes de su vida en los últimos tiempos fue cuando en mayo la prestigiosa escuela de música Berklee, de Boston, Estados Unidos, le dio el título de Doctor Honoris Causa. "Ese ha sido el reconocimiento más alto que me han dado en toda mi vida. Porque Berklee es el centro de jazz más importante del mundo. Implica estar al lado de Duke Ellington, de Aretha Franklin, de Dizzy Gillespie". Esos músicos de jazz, junto con su padre, también recibieron allí el mismo título.
Sin falsa modestia, el pianista habla de su obra y sus efectos. "Hubo un gran aporte que surgió del impacto que alcanzó Irakere. Por otra parte tengo cinco o seis temas que ya son estándar y eso no es algo que sea sencillo de lograr", comentaba. Y también reconoció que en Cuba la música tiene una gran vitalidad entre nuevos artistas, que son receptivos a las tradiciones y raíces africanas del jazz por todo el trabajo de Irakere.
Por lo pronto continúa en su gira con Chucho`s steps, pero tiene varios planes más, entre ellos una gira con Omara Portuondo por Europa a partir del mes que viene, en la que interpretarán canciones cubanas entre piano y voz nada más. Además, junto a los Afro Cuban Messengers planea interpretar en vivo un disco que grabó en 2006 y que fue hecho con una orquesta sinfónica.
Finalmente se puede decir que hay otro punto alto en el último año de la carrera de este cubano. Se trata del premio Grammy que recibió Chucho`s steps en febrero, en la categoría de Mejor Disco de Jazz Latino. Su visita también es la de un pedazo de la historia musical.
Un tributo a padre e hijo desde la más prestigiosa escuela
Cuando Chucho Valdés tenía dieciocho años su padre, el músico Bebo Valdés, dejó Cuba y se mudó a Europa. Eso abrió un largo período de separación que marcó su relación. Valdés fue un músico precoz que tocaba el piano desde los tres años y tenía una orquesta propia desde los dieciséis. Recién grabaron juntos su primer disco en el año 2009 y, como recompensa extra recibieron el Grammy Latino a Mejor Disco de Jazz. Su relación llegó a otro punto alto cuando en mayo ambos recibieron en el mismo acto el título de Doctor Honoris Causa del Colegio de Música Berklee, de Boston. En esa ocasión Chucho calificó públicamente a su padre como "uno de los grandes creadores de la música cubana". Se sumaron, de esta manera, a una larga lista de músicos de diversas nacionalidades homenajeados allí, como el español Paco de Lucía, Aretha Franklin, Ruben Blades, Juan Luis Guerra y B. B. King, entre otros. "Es el sueño dorado de cualquier artista, de cualquier músico", dijo el pianista en esa ocasión. La justificación del título de Berklee estuvo en "sus logros e influencia en la música, y su contribución permanente a la cultura norteamericana e internacional", según se dijo en el acto. En la celebración, les dieron la distinción los estudiantes de la Berklee y les ofrecieron un concierto en el que interpretaron canciones de los dos. La propuesta del homenaje fue presentada por el presidente de la Sociedad General de Autores de España, Eduardo Bautista, que también es miembro del consejo de la universidad.
Historia en tres discos
Misa Negra
1978
Chucho Valdés tenía veintiocho años cuando con este disco de su grupo Irakere logró su primer éxito fuera de fronteras. Esto le abriría puertas a una carrera larga con oportunidades en todo el mundo a lo largo de las siguientes décadas.
Chekeré-son
1979
Si bien la integración de Irakere ya funcionaba por lo menos desde el año 1967 (e incluso desde antes), fue en la década del setenta que se consolidó y dio forma a su estilo musical. Este disco figura como el primero de su discografía con el nombre de Irakere.
Chucho`s Steps
2010
La gira que traerá a Valdés a Uruguay es la que presenta este disco, editado el año pasado. La propuesta es una exploración de las raíces africanas del jazz. Con ello el pianista regresa a lo que había ya hecho con Irakere, pero con varios agregados y novedades.