Cadena de bochornos para Arnie y su familia

MATÍAS CASTRO

Una de las pocas cosas que he aprendido en la vida es que cuando te pasa algo malo, la regla es que no ocurrirá de forma aislada. Puede haber excepciones, pero en general es así. Traducido a ejemplos de la vida diaria podemos decir que cuando se rompe el lavarropas también se romperá el microondas, posiblemente se parta un plato al que le tenemos cariño, se tranque la cerradura y hasta quizás, el calefón decida sumarse a esta alianza de la mala suerte y romper su resistencia. No es pesimismo, es nada más lo que me ha ocurrido en varias oportunidades. Al menos saberlo me ayuda a estar preparado para contingencias.

De todos modos el tema aquí no soy yo, sino Schwarzenegger.

El actor que supo matar gente a mansalva en sus viejos éxito del cine en los años ochenta, no tiene problemas de electrodomésticos, hasta donde sé. Pero tiene problemas personales. Y cada día son más. Como ya se sabe, hace un tiempo oficializó su separación de María Shriver después de décadas de matrimonio. Poco después del anuncio se hizo público que tuvo un hijo oculto con la empleada de su casa. Horas después se divulgó que la empleada siguió trabajando con la familia en estos diez años, mientras mantenía al niño a la vista de todo el mundo. A continuación una página web averiguó que el niño no supo durante años que era hijo de Schwarzenegger. Ante todo esto él resolvió cancelar sus proyectos para volver a actuar (tenía todo listo para protagonizar una película que se empezaría a filmar en pocos meses). Y esta semana, como frutilla de la torta, se supo que Brigitte Nielsen fue su amante mientras filmaban una película juntos, en tiempos en que él estaba de novio formal con María Shriver.

Pobre Arnold, lo único que le queda por hacer es sentarse y esperar que aparezcan más y más noticias bochornosas sobre él y que, en algún momento, pare la oleada.

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