RIVERA | FREDDY FERNÁNDEZ
La falta de funcionarios en Bomberos y Policía Caminera, constituye un escollo difícil de sortear y a su vez una importante limitación para cumplir con los cometidos específicos.
La carencia de efectivos en la Dirección Nacional de Bomberos condujo a que el destacamento que tiene su sede en la capital departamental (con una población cercana a los 90 mil habitantes) cuente con solo tres efectivos por turno. Para disimular esta situación, el jefe del destacamento local, subcomisario Julio da Rosa, pretende instruir a vecinos de los barrios periféricos, donde son más las viviendas precarias. La intención es "capacitarlos, en el uso de la manguera, para enfrentar un foco ígneo, con la premura que exige el caso, resolviendo la emergencia antes que arriben los bomberos", explicó.
Similar es la situación se verifica en Tacuarembó. La falta de efectivos se agudizó a partir del momento que impusieron el régimen de 24 horas de trabajo por 48 de descanso. A raíz de ello, en las últimas horas, el jefe del destacamento local pidió a su superior que instrumente mecanismos para resolver esta dificultad.
En todos los destacamentos de este departamento, en el mejor de los casos hay tres efectivos por turno, esto quiere decir, dos chóferes y un operativo para atender la radio. En Minas de Corrales, hay un solo chofer para dos vehículos.
Da Rosa, es además, jefe regional, cuya jurisdicción se extiende desde San Gregorio a Artigas. El destacamento de Tacuarembó presenta mejores condiciones, con cuatro efectivos por turno. También, cuenta con mejor dotación de vehículos. En Rivera normalmente dos choferes y un efectivo hacen la guardia. Otro tanto ocurre en Minas de Corrales, Vichadero y Tranqueras.
Algo parecido ocurre en Artigas y en el destacamento de San Gregorio de Polanco.
El mismo tipo de problemática afecta también a la Policía Caminera, que cuenta con tres efectivos por guardia para atender cientos de kilómetros de rutas nacionales, habida cuenta que su jurisdicción se extiende hasta Mazangano, en el límite con Cerro Largo; al Oeste deben controlar hasta Masoller por Ruta 30, arteria donde los animales sueltos son un problema cotidiano.