Privados reclaman cambios ante escaso desarrollo de la biomasa

Realidad. Proyectos tienen problemas de costos y piden actualizar tarifas

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ANDRÉS OYHENARD

La generación de energía eléctrica con biomasa atraviesa un coyuntura complicada por una ecuación económica que muchas veces no es favorable. Los privados reclaman cambios en las tarifas para que el negocio sea atractivo y rentable.

Mientras en las licitaciones eólicas el Poder Ejecutivo recibe ofertas que multiplican por seis la potencia ofertada, con la biomasa ocurre todo lo contrario. Un decreto que aprobó el gobierno este año para incentivar el desarrollo de esta fuente en por lo menos 200 Megavatios no ha recibido por ahora el interés concreto de ninguna empresa.

Los privados coinciden en que el sector atraviesa una "etapa de aprendizaje" donde se vio que el retorno de la inversión con los precios actuales "no es tan seguro como en su momento se manejó". Algunos proyectos que están en ejecución sufrieron contramarchas y eso se reflejó en el volumen de energía que están generando a la red.

De hecho, en abril la Administración del Mercado Eléctrico (ADME) espera que los generadores con biomasa aportaran como mínimo 30 Megavatios/hora (MW/h) por día a la red, sin embargo solamente volcaron 11,5 MW/h, según cálculos de El País, esto es un 38% del total proyectado. Este cálculo no incluye la generación de UPM (de 33,9 MW/h) que tiene un sistema contractual con UTE y una estructura de funcionamiento diferente al resto de la empresas privadas.

El pasado mes, Bioener S.A. con un promedio de 4,8 MW/h diarios fue la empresa que generó más energía, seguida por Galofer con 2,5 MW/h, Weyerhaeuser (2,4 MW/h) y Liderdat (1,8 MW/h). Mientras que Fenirol y ALUR no produjeron electricidad en abril.

El presidente de la Asociación Uruguaya de Generación Privada de Energía Eléctrica (Augpee) y principal de Liderdat, Miguel Fraschini, dijo a El País que "los proyectos de biomasa han pagado costos de aprendizaje elevados y las inversiones no han dado los resultados esperados. Los costos operativos han sido mayores y la generación efectiva de energía es menor a los planes de los negocios", advirtió. Agregó que esto hace que los nuevos inversiones "tomen con precaución" su decisión de invertir en esta fuente energética. "Hoy el negocio está limitado a quienes son dueños de su propia biomasa", explicó.

En una línea similar, el director ejecutivo de Weyerhaeuser en Uruguay, Álvaro Molinari, indicó a El País que en el caso de la generación con biomasa la cadena de costos es "completamente diferente a otras opciones" porque las tarifas de la logística son importantes además del precio de los desechos forestales. "Para que el negocio sea rentable se necesitaba una tarifa que acompasara una rentabilidad razonable, por eso, dijimos en su momento que los precios deberían estar por arriba de los que finalmente se aprobaron en el decreto", recordó Molinari.

El decreto que aprobó el Ejecutivo para esta fuente de energía fijó un valor mínimo para la biomasa de US$ 92 por MW/h que puede incrementarse hasta US$ 107 por MW/h, según la modalidad de entrega.

"Hoy los números están dando que con esos precios es muy difícil tener una rentabilidad en el negocio", insistió Molinari. Añadió que si el gobierno quiere que esta alternativa funcione, "se debe entender la estructura de costos que debe afrontar la cadena".

"A pesar de los esfuerzos que privados y gobierno han hecho para impulsar esta industria, la realidad ha sido muy dura. En efecto, diversos problemas han saboteado el despegue de esta fuente de electricidad, pero la causa central es la falta de experiencia local en estas tecnologías que ha llevado a subestimación de inversiones, errores constructivos y de operación", sostiene un informe de la consultora SEG Ingeniería.

El director de esta empresa, Ernesto Elenter, explicó a El País que en un principio los privados "subvaloraron" los costos de inversión por cada Megavatio en biomasa. "Hoy hay que proyectar una monto mínimo de US$ 2,5 millones por Megavatio instalado cuando antes la misma se hacía con cifras inferiores a los US$ 2 millones", recordó.

Asimismo, comentó que el hecho de que se haya topeado el precio spot del mercado eléctrico en US$ 250 por MW/h de alguna forma "le pone un límite fuerte a la inversión privada para atender la generación de energía".

"El gobierno debería decidir si descarta esta fuente energética (por la biomasa) y se apuesta más, por ejemplo, a la generación eólica", sugirió Elenter.

El gobierno debería ajustar tarifas

Según informó a El País el presidente de Augpee, Miguel Fraschini, los precios que ofrece hoy el marco regulatorio para la compra de la energía con biomasa "no cubren los costos de generación que tienen las empresas, salvo que tengan acceso propio a la materia prima".

A juicio del ejecutivo esto se ve reflejado en el "escaso interés" de los privados en invertir en nuevos proyectos, a pesar de contar con un decreto que asegura un precio al inversor por 20 años.

"Para revertir esta coyuntura el gobierno debería dar una señal positiva y actualizar los costos de falla", reclamó.

El costo de falla 1 está fijado hoy en US$ 250 por MW/h generado. De sobrepasarse ese valor, UTE debería aplicar restricciones al consumo de la energía. "Ha quedado demostrado que últimamente se ha superado ampliamente este tope con importaciones que han superado los US$ 300 por MW/h", indicó.

A juicio de Fraschini el costo de falla 1 debería estar entre los US$ 300 y US$ 400 por MW/h.

"El tope actual está desactualizado porque se fijó hace cinco años y no se ha corregido. El sistema tiene que ser transparente y responder a la realidad", afirmó Fraschini.

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