Son 24 años esperando un momento así, por lo que el festejo ganó a la capital y las ciudades del Interior que, entre bocinas y vítores, saludaron que Peñarol esté nuevamente en una final de la Copa Libertadores. La suerte siempre es un factor determinante y más si hay un penal que podría haber sido letal y termina con el rival en el piso y la pelota en la tribuna. Así, Peñarol, aun perdiendo, quedó entre los dos mejores del continente, sitial que comparte con Santos. El primer partido para ver quién es el campeón es el 15.