Derrota

La impactante derrota sufrida en las elecciones del domingo por el socialismo español demuestra hasta qué punto se paga en política el desenfreno en el gasto público y la carencia de una estrategia adecuada de ahorro e inversión. Advertido en su momento del mal rumbo de su gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero hizo caso omiso a los consejos que le prodigaba la oposición y continuó adelante con sus planes sin reparar en la crisis económica internacional.

Como podía preverse, la realidad finalmente le pasó la cuenta hasta llegar a la actual situación de un país que no crece y que ostenta la terrible marca de más de un 20% de desempleados. En las elecciones de autoridades de las comunidades autónomas y municipalidades el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sufrió el peor revolcón de su historia.

Superado por el Partido Popular (PP) por dos millones de votos, perdió alcaldías de ciudades tan emblemáticas para la izquierda como Sevilla. En Madrid, el PP arrasó una vez más y algo similar se repitió en otras grandes urbes de la península.

La mala noticia del domingo fue la votación obtenida por Bildu, la organización política sucesora de la pro etarra Herri Batasuna, autorizada a último momento por el Tribunal Constitucional a participar de las elecciones. Su triunfo en diversos ayuntamientos y en ciudades tan significativas como San Sebastián preanuncia serios problemas para la democracia española acosada por la ETA. Habrá que ver si sus dirigentes condenan de una vez por todas la violencia, o si se convierten en cómplices de la banda de pistoleros que desde hace medio siglo practica el terrorismo bajo las engañosas banderas del separatismo.

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