Brasil y Argentina intentan eliminar trabas comerciales

Dato. Hoy culmina gestión entre secretarios de Industria

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BUENOS AIRES | AFP

Brasil y Argentina iniciaron ayer una ronda de negociación bilateral que se extenderá hasta hoy para tratar de solucionar la crisis comercial luego que el primero decidiera imponer un régimen de licencias no automáticas que trabó el comercio.

La crisis comercial que estalló por medidas proteccionistas que se aplicaron mutuamente, adquirió mayor relevancia cuando Brasil trabó el ingreso de las exportaciones automotrices argentinas hace dos semanas. Hoy las conversaciones encabezadas por los secretarios de Industria de Argentina, Eduardo Bianchi, y de Brasil, Alessandro Teixeira, tratarán de encontrar soluciones técnicas al conflicto.

La crisis se desató hace 10 días cuando la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, frenó la entrada de unos 3.000 vehículos argentinos al aplicarles el sistema de licencias no automáticas, tras haber reclamado en vano que le autorizaran ventas de autopartes, calzados y electrodomésticos, entre otros.

La medida golpeó a Argentina donde más le duele, debido a que la industria automotriz es una de las locomotoras del crecimiento de su economía y a que un 80% de las exportaciones de vehículos se dirigen a Brasil, con ingresos este año por US$ 7.000 millones.

La presidenta argentina, Cristina Fernández, ha reiterado en cuanto foro se presenta que la prioridad de su gobierno es la protección de los puestos de trabajo y la reindustrialización del país.

En tanto, la ministra argentina de Industria, Débora Giorgi, señaló la semana pasada que las licencias no automáticas impuestas por Argentina "respetan las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC)" y dijo, además, que el comercio bilateral es superavitario en favor de Brasil.

El saldo negativo para Argentina superó los US$ 1.000 millones en el primer trimestre del año, según la consultora Abeceb.com.

"Hubo una minirretaliación, pero no tiene ningún alcance estratégico. Evidentemente, no nos estaba gustando que ese mecanismo de licencias no automáticas estuviera incidiendo sobre productos brasileños", dijo a la prensa paulista Marco Aurelio García, asesor especial de Rousseff.

Argentina es el tercer socio comercial de Brasil, detrás de China y Estados Unidos, y el volumen bilateral de intercambio alcanzó los US$ 33.000 millones en 2010, con un superávit para Brasil de poco más de US$ 4.000 millones. "Nunca antes la represalia comercial de Brasil fue tan severa. Si bien la medida afecta a todos los países proveedores, la Argentina es el más dañado", dijo en un informe la consultora privada Ecolatina.

El ministro brasileño de Industria y Comercio, Fernando Pimentel, había asegurado que la decisión de frenar mercancías argentinas había sido estudiada "hacía algún tiempo", pero negó que se hubiese originado en una irritación de Rousseff. Fuentes industriales argentinas señalaron, sin embargo, que en las últimas ho- ras comenzaron a entrar sus vehículos a Brasil, de igual modo que neumáticos y baterías brasileñas empezaban a atravesar la frontera con el permiso acordado, en un gesto mutuo de distensión.

"Argentina ya no puede competir con Brasil. No le basta con un tipo de cambio real alto. La gran mayoría de las empresas (industriales) importantes establecieron sus plantas productivas grandes en Brasil", opinó el economista y consultor, Orlando Ferreres.

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