MARÍA EUGENIA LIMA
Unos 150 pacientes al año concurren a la Policlínica de Tratamiento de Consumo de Drogas del Hospital de Clínicas. Son principalmente personas a las que se les detectó la adicción en el hospital. Con más personal se podría ampliar la atención.
En el país existen varios centros públicos de referencia en materia de adicciones entre ellos el Portal Amarillo, el servicio del Hospital Maciel y la Policlínica del Hospital de Clínicas (HC), "que está muy reducida en potencialidad de brindar asistencia por un problema de recursos humanos", indicó la profesora Alba Negrín del Departamento de Toxicología del HC.
En 2008 el Departamento presentó un proyecto para potenciar la atención de la policlínica, "que incluía la contratación de recursos humanos para conformar un equipo interdisciplinario, de tal manera que pudiéramos tener una atención dos o tres veces por semana (hoy atienden una vez por semana). Fue aprobado por el Consejo de la Facultad de Medicina -autoridades que rigen el hospital-, pero no hay financiación para esos cargos", afirmó Negrín.
Ahora el Departamento está trabajando en reformular ese proyecto de 2008. "Va a incluir seguramente un diferencial, de repente no tanto una asistencia en policlínica sino más a nivel de la asistencia de pacientes internados", agregó.
La idea es usar los recursos que ya tienen la Universidad de la República y el Hospital, pero seguramente sea necesaria la contratación de nuevos integrantes, indicó.
ATENCIÓN. El Departamento de Toxicología tiene una unidad de asistencia en dos niveles: uno es la atención del paciente consumidor internado en el Hospital por otra patología y que allí se descubre que es adicto, y la otra es la Policlínica ambulatoria, que hace el seguimiento y derivación de los consumidores, usuarios del hospital.
El programa de Atención al Paciente Hospitalizado surgió en 2007-2008 a raíz de una situación de crisis que se produjo en el hospital: un paciente adicto tuvo una descompensación y provocó perjuicios materiales, como roturas de vidrios.
Fue entonces que el Hospital hizo un protocolo de intervención en crisis para pacientes internados por cualquier patología y que, además, se descubre que es consumidor, para evitar que ese paciente llegue a esa situación, afirmó Negrín.
"Ellos cursan una enfermedad médica o quirúrgica y además son consumidores. Entonces el síndrome de abstinencia lo empiezan bruscamente y sin haberlo planeado" y eso lleva a situaciones de crisis. La contribución del Departamento "fue alinear a los actores: personal de enfermería, servicios asistenciales clínicos como psiquiatría, psicología médica, servicio social para sostener a esos pacientes y que hagan su tratamiento médico quirúrgico", indicó. El personal de vigilancia también fue capacitado para contener a ese tipo de paciente y así evitar fugas o agresiones a otras personas.
A raíz del protocolo, no han tenido más problemas con los pacientes adictos, como lo ocurrido en 2007-2008 que llevó a que uno de ellos rompiera vidrios del Hospital. En el Clínicas se detecta a los pacientes que son consumidores mediante una entrevista que hacen los médicos y luego se los deriva a la Policlínica.
El perfil del paciente que se atiende en la Policlínica es variado, es un poco mayor que el que va al Portal Amarillo. El promedio de edad de los asistidos es de 28 y 30 años y predomina la población masculina.
POLICONSUMO. "El tipo de sustancias que consumen son: dentro de las legales el alcohol, luego sustancias ilegales con un perfil de policonsumo: hay un alto porcentaje de consumidores de cocaína, alcohol y marihuana. Pasta base también, pero no tanto. Algunos las consumen mezcladas y otros en forma secuencial: en algún momento de su historia consumieron una sustancia y en otro momento otra. También se ve bastante el consumo de psicofármacos y opiáceos", dijo Negrín.
En 2003 la Policlínica funcionaba dos días a la semana, había varios cargos honorarios. Y se llegaron a atender a unos 400 pacientes.
Hoy funciona solo una vez por semana y es atendida por cuatro personas. En ella trabajan personal de toxicología, enfermería y servicio social. Se le brinda al paciente la posibilidad de un diagnóstico y, eventualmente, un tratamiento sintomático, contención social y abordaje sanitario.
En el seguimiento en crisis de los pacientes trabaja todo el Departamento de Toxicología, que son 20 personas. Esta área está cubierta, la mayor carencia está en la Policlínica, sostuvo Raquel González, miembro del Departamento de Toxicología.
Si bien no tienen una evaluación global de cuál es el resultado de la atención de los consumidores en la Policlínica, Negrín dijo que "en lo físico hay muchos pacientes que mejoran, también hay casos de disminución del consumo o que pasan a consumir sustancias legales en lugar de las ilícitas".
La cifra
400 personas fueron atendidas en la Policlínica de Tratamiento de Consumo de Drogas del HC en 2003, cuando había cargos honorarios.
PASTA BASE: ADICTOS SUFREN QUEMADURAS
La gama de problemas de salud que puede presentar un consumidor es importante, explicó Alba Negrín del Departamento de Toxicología del Clínicas. "Uno de los riesgos que tienen los pacientes consumidores de pasta base es quemarse: se queman la vía aérea, se pueden quemar la cara y si son consumidores que están en la calle, están expuestos a otros riesgos: que se prendan fuego, por ejemplo", indicó. La diferencia con otros consumidores de productos vinculados a la cocaína, como el clorhidrato de cocaína, es que en el consumidor de pasta base la repercusión física y orgánica es más precoz. "Va a desarrollar algún problema de salud en forma más rápida, además de establecer antes ese perfil de consumo de dependencia", agregó. La pasta base es la droga menos usada: menos de 1% de la población la consume según datos de la web de la Universidad de la República.