GASTÓN PÉRGOLA
El INAU incrementó sus acciones de control y fiscalización a kioscos que comercializan revistas que -si bien no son pornográficas- sus tapas pueden "sensibilizar a niños y adolescentes". Al momento no hubo multas, pero sí notificaciones.
"Hemos decidido profundizar las acciones de control a kioscos siendo más reiterativos, sobre todo, con aquellos lugares que siguen incumpliendo nuestras recomendaciones", expresó a El País Alejandra Pacheco, directora de espectáculos públicos del INAU, que entre sus funciones tiene la obligación de controlar la exhibición de material al público.
Si bien la directora aclaró que las revistas que se exponen con portadas de mujeres "casi desnudas" no son un material estrictamente pornográfico, el mismo es considerado (por la norma vigente) como "material inconveniente", que puede afectar la sensibilidad de menores y también adultos, aclaró.
"Nosotros controlamos lo que tiene que ver con la pornografía, donde existe una disposición clara, pero también la exhibición de material inconveniente nos compete. Y cuando la norma dice `material inconveniente` nos permite ser mucho más profundos e ir más allá de la fiscalización de revistas pornográficas, como lo estamos haciendo ahora", graficó.
Hay comerciantes, por ejemplo que alegan desconocimiento sobre el tema cuando son abordados por los inspectores, cuenta la directora del área, en la que trabajan 30 inspectores, repartidos en todo el país.
"Muchos nos dicen, `pero yo pornografía no tengo`. Y sí, puede ser que ni siquiera venda pornografía, pero ahora tiene colgadas una cantidad de revistas con fotos inconvenientes, y que deben disponerse de otra forma. No así como está", relató Pacheco, aunque reconoce que en la mayoría de los casos no son comerciantes que incumplen la norma, sino que no están al tanto de cómo proceder.
LEJOS DE LAS NIÑOS. La adecuación del material, los criterios de exposición y lugar físico donde está ubicado el comercio, entre otras elementos, son parte de las recomendaciones de las que habla Pacheco. Por ejemplo, detalló, "se controla la ubicación de estas revistas, sugiriendo que las mismas no estén cerca del área de revistas infantiles, ni que estén con una exposición desmedida".
A su vez, los inspectores son más estrictos con los comercios ubicados en lugares cercanos a centros de estudio y aquellos que están sobre las paradas de los ómnibus.
"No tenemos una normativa específica para lo que llamamos material inconveniente. No tenemos normas que reglamenten la forma de exhibición de estas revistas, pero sí recomendaciones que expresamos a los comerciantes, y que una vez en aviso fiscalizamos su cumplimiento", aclaró.
Hasta el momento no han sido aplicadas multas a kioscos por esta causa (que rondan los US$ 1.000), aunque han realizado varias notificaciones, sobre todo en kioscos del centro. Pacheco afirma que han tenido "alta receptividad", pero que no en todos los casos tuvieron éxito. "No queremos salir a multar a todo el mundo, pero sí estamos siendo mucho más específicos. Por ejemplo, vamos y le decimos `usted tiene 5 intimaciones, hemos estado 4 veces y en todas no ha logrado llegar a tener el comercio como nosotros creemos que debe tenerlo".
Una de las dificultades, reconoce, es la constante rotación y renovación del material, que implica un control.