El mundo real

El joven apodado "el Ricky", reconoció ante el Juez de Menores que había asesinado al guardia de seguridad de la sucursal del Discount Bank de General Flores y Concepción General, y que había cometido seis rapiñas contra bancos e instituciones financieras en el breve período de tiempo transcurrido desde su fuga, el 19 de abril, del Centro de Medidas Cautelares del INAU.

Incluso, informa la nota periodística, "el Ricky" habría dado a entender que no se dedicada a delitos de menor envergadura. Los testimonios de sus víctimas, que recordaron que era el más temible de la banda y que no dudaba en usar la violencia, parecerían demostrar su peligrosidad.

El juez resolvió que "el Ricky" fuese devuelto al INAU procesado por un delito de homicidio especialmente agravado y seis rapiñas. Tiene 17 años de edad.

¿Son estos "mis muchachos" o "los gurises" a los que, no hace tanto tiempo, se refirió una ministra de Desarrollo Social? Parecería que no. Es evidente que en el mundo real existe un grupo de menores de edad que son delincuentes duchos en su oficio y dispuestos a utilizar la máxima violencia para conseguir sus propósitos. Incluso capaces de matar.

Hemos llegado a un punto donde que parece claro -excepto para una minoría enceguecida por su ideología- que ya no se trata de encontrar los mecanismos jurídicos y materiales para proteger a esos jóvenes (por su edad cronológica, pero adultos por su mentalidad) de la sociedad, sino de tutelar a la sociedad de sus acciones delictivas.

Entretanto, en el Parlamento duermen tres proyectos de ley sobre temas claves para enfrentar este tipo de delincuencia. Lamentablemente, como reconoció un diputado, "El tema está frío. La Caducidad ocupa todo".

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