Cuando las autoridades resolvieron retirar del mercado las monedas de $ 0.50 llamamos la atención desde esta página sobre los perjuicios que causaba en el cambio y como casi siempre se terminaba perjudicando al que pagaba a través del mecanismo de nivelar para arriba.
Incluso se citaba el caso de los bizcochos, que costaban $ 0.50 y que pasaron a costar $ 1.00 con el cuento de que no había monedas para devolver. El perjudicado era así siempre el comprador.
Con casi un año de retraso se tuvo la buena idea de aprobar una ley en la cual se estableció que en todas aquellas operaciones en que surja un monto igual o menor a $ 0.50 y no fuera posible su devolución, la diferencia será a favor del comprador. Más vale tarde que nunca.