Polémica por casas "verdes" toca a U2

Proyecto. Guitarrista de la banda quiere edificar un complejo ecológico en área protegida

 20110514 600x369

LOS ÁNGELES | AP

La autorización a The Edge para construir mansiones ecológicas en una zona donde esto está prohibido desató el debate sobre si camuflar las edificaciones para incorporarlas al paisaje llega o no a resolver el problema de fondo: respetar el lugar.

Cuando The Edge, el guitarrista de U2, anunció sus planes para construir un conjunto de mansiones desde las que podía divisarse el Océano Pacífico, prometió que los inmuebles no se verían sino como hojas esparcidas en las montañas, y que contarían con una codiciada certificación ambiental.

Los grupos ambientalistas, así como los funcionarios estatales y federales, no se dejaron convencer tan fácilmente. Los diseños ecológicos son grandiosos, dijeron, pero no pueden construirse casas en una de las zonas más delicadas para el medio ambiente, se referían al sur del estado de California.

The Edge, cuyo nombre en realidad es David Evans, quiere construir junto con sus socios cinco casas, de un promedio de 975 metros cuadrados cada una, en un terreno de 63 hectáreas en las Montañas de Santa Mónica.

Las residencias contarán con jardines incorporados al paisaje del lugar, sistemas para cargar los vehículos eléctricos, paneles solares y tecnología para tratar aguas residuales. El plan contempla también la construcción de una carretera montañosa que llegue hasta las cinco propiedades.

Evans no ha emitido comentarios al respecto, pero su sitio web, en el que promueve el proyecto "leaves in the Wind", señala que la mayor parte de las tierras se respetará, y que "las viviendas sostenibles impedirán que se construyan diseños indebidos en cualquiera de estos lugares en el futuro".

"Desde el comienzo, la intención fue dar un referente de diseño sostenible en un área delicada", señaló el sitio.

En febrero, el personal local recomendó que la Comisión Costera de California rechazara la propuesta, en parte por una serie de preocupaciones sobre qué tipo de daños causaría el proyecto a la ladera de la colina, en la que actualmente hay poco más que algunos arbustos y pastos. El reporte sugirió que entre una y tres casas resultarían más apropiadas para ese lugar que las cinco que fueron proyectadas.

La comisión abordaría el asunto entre abril y junio y no tiene por qué adoptar la recomendación del personal.

Los críticos señalan que el proyecto propuesto en Malibú, frente al océano, es un ejemplo de la forma en que los constructores pueden acatar las reglas pero seguir violando el espíritu de un programa nacional de construcciones ecológicas, llamado Liderazgo en Diseño Energético y Ambiental (LEED).

La presidenta de la comisión, Sara Wan, se negó a comentar sobre el proyecto en sí mismo, pero señaló que el sistema LEED no distingue mucho entre un proyecto ubicado en una ciudad y otro en un hábitat de especies de flora y fauna.

DILEMA. Aunque muchos reconocen que el programa constituye un paso en la dirección correcta, los críticos señalan que camuflar las casas, edificios de oficinas y hoteles para incorporarlos al paisaje no resuelve una de las preguntas fundamentales del programa: si debe construirse o no en ciertas zonas.

"Uno puede tener un proyecto realmente ambientalista que tiene una evaluación increíble en el LEED, pero si se ubica en un área prístina, ¿es en verdad un proyecto ambientalista?", preguntó Mark Gold, director general de la organización Heal the Bay, que se opone al proyecto.

"La mayoría de las personas en una comunidad ambientalista respondería que no, y esto es algo que debe tomar en consideración el LEED", dijo.

El Consejo de Edificios Ecológicos, que supervisa el LEED, dice que el sistema busca ser flexible. La decisión de si debe o no construirse un inmueble en cierta zona suele corresponder a las autoridades locales.

"Es un acto de equilibrio", dijo Nate Kredich, vicepresidente de desarrollo de mercados residenciales para una organización sin fines de lucro, quien discrepa de la idea de que el grupo no le da la debida importancia a la ubicación de los proyectos.

"Creo que en buena medida tenemos a gente que se siente bien con el hecho de que la selección del lugar no es a fin de cuentas algo que debería prohibir a alguien la construcción de una vivienda LEED", dijo Kredich. "Esa no es nuestra área".

La certificación LEED se ha convertido en un referente del diseño ecológico, permitiendo que los constructores den trámite a sus planes con más celeridad en algunas ciudades. Proporciona además una publicidad positiva para cualquier tipo de proyecto.

El Servicio de Parques Nacionales, encargado de los terrenos cercanos al proyecto de The Edge, y grupos ambientalistas, han destacado lo que consideran un defecto grave en el codiciado sistema de inmuebles "verdes". Señalan que, de los 136 puntos posibles empleados para determinar la certificación LEED de una vivienda, sólo el 10% se refiere estrictamente al lugar donde esta se construirá.

Las cifras

975 Son los metros cuadrados que llegarían a medir en promedio las mansiones del complejo. Estarán en un terreno de 63 hectáreas.

10% En la certificación de construcción ecológica, diez son los puntos porcentuales que se refieren al lugar donde se edificará.

POSTURAS A FAVOR Y EN CONTRA

En el sitio web del proyecto "Leaves in the Wind", el guitarrista de U2 e impulsor del plan, The Edge -David Evans- explica que junto con su equipo trabaja "diligentemente para diseñar casas que cumplan con las más altas exigencias ambientales, se adecuen apropiadamente a la estética de esta zona espectacular del sur de California y se conviertan en uno de los mejores ejemplos en arquitectura y diseño".

Un activista local, Candace Brown, dijo al periódico The Daily Beast: "Construir una casa está bien, ¿pero por qué necesita cinco? Quiere hacer cosas ilegales sólo porque tiene dinero. Eso pasa muy seguido aquí y es frustrante".

"¿Por qué involucrarse en semejante proyecto?", se pregunta el músico, que dice admitir las críticas que se levantan hacia la construcción que está siendo evaluada. "Porque a mi familia y a mí nos gusta mucho Malibu", se responde, agregando que está haciendo todo lo que está a su alcance para minimizar los daños que la edificación podría causar a los vecinos.

Una carta de nueve páginas firmada por la Comisión de Conservación de California afirma que "desafortunadamente, es imposible construir cinco casas en un terreno de 1.500 metros de largo en la cordillera y a 2.400 metros de la principal fuente de agua sin que genere impactos visuales y ecológicos negativos".

"La costa de California es un auténtico tesoro de la naturaleza y creo en el diseño responsable que respete un lugar tan único como este. Estoy seguro de que hemos hecho justamente eso", sentencia The Edge, saliendo al cruce de quienes critican su proyecto en esa zona.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar