Paula Barquet
En Uruguay se necesitan 403 anestesistas: 18 más de los que trabajan actualmente. En Montevideo hay "fragmentación" de los recursos y en el interior "sobredotación" de blocks quirúrgicos para la cantidad de cirugías que demanda la población.
Estas son algunas de las conclusiones preliminares de una comisión técnica que se formó en el marco de la emergencia sanitaria, tras un acuerdo entre ASSE, el Ministerio de Salud Pública y los anestesistas.
Desde febrero y por unos meses más, ese grupo de unas 20 personas piensa soluciones a los problemas estructurales de la anestesia. Están representados el MSP, ASSE, la Federación Médica del Interior (FEMI), la Sociedad de Anestesiología y la Facultad de Medicina.
En estos tres meses, divididos en dos subgrupos, ensayaron respuestas a dos preguntas: ¿se necesitan más anestesistas? ¿Cómo hacer rendir más los especialistas con que se cuenta?
En los informes de avance a los que accedió El País, el primer subgrupo calculó que se necesita en total 403 anestesistas en Uruguay. Hoy trabajan 385, según el mismo informe: en proporción a la población, una tasa similar a la de Europa.
Formar 18 anestesistas más no parece imposible. De hecho, este año se agregaron 11 cupos para residentes de anestesia. Sin embargo, el promedio de edad de estos especialistas es de 58 años, por lo que en cuatro años -lo que lleva la especialización- se habrán jubilado otros y el número será bajo.
La estimación parte de un escenario laboral ideal, en el que cada cargo implica 96 horas semanales de retén para la urgencia y emergencia, y 30 horas semanales para cirugías coordinadas. En la realidad, los especialistas trabajan más horas pero en varias instituciones.
SOBRAN BLOCKs. Los datos de las cirugías realizadas por departamento en 2010 revelan que "para cubrir la urgencia y la emergencia se necesita un anestesista por día cada 100 mil habitantes, que implica aproximadamente cinco cirugías por día por anestesista".
Pero en Colonia, por ejemplo, hay ocho blocks quirúrgicos, lo que necesariamente lleva a que al menos tres no se utilicen. En Soriano hay siete, en Canelones seis.
"En el interior hay un importante problema de fragmentación de los blocks, que determinan la superposición de recursos y una sobredotación en relación a las necesidades del departamento", se concluye.
En Montevideo también hay fragmentación, ya que cada institución, de forma aislada, decide qué servicios ofrecer en función de sus usuarios y no de la demanda asistencial del país. Así lo explicaron a El País Gabriela Pradere, de la división Recursos Humanos del Sistema Nacional Integrado de Salud, y Pablo Cechi, del área de coyuntura, ambos del MSP e integrantes del grupo.
"Se deben buscar soluciones por el lado de la complementación de servicios o por la compraventa regulada de los mismos, entre el subsector público y el privado", señalaron. A menudo se venden tratamientos o locaciones a precios muy superiores a los costos.
El otro subgrupo estudió alternativas para la capacitación o generación de recursos humanos en salud. Como fruto de su discusión se instalará un sistema de residencias en el interior, que hoy funciona muy parcialmente. Se propondrá que además de ASSE, FEMI aporte locaciones para eso.
Mariana Drago, adscripta del ministro Daniel Olesker y participante de ese subgrupo, explicó a El País que la iniciativa también tiene como objetivo "propiciar el asentamiento de especialistas en el interior".
Otra sugerencia es que los residentes realicen determinados actos asistenciales bajo la supervisión total o parcial de un tutor, en función del año que estén cursando. También se está considerando que otros especialistas (por ejemplo, intensivistas) puedan hacer ciertos procedimientos que hoy son exclusivos de los anestesistas.
Drago aseguró que la complementación público-privada es hoy una "prioridad" del MSP. "Son temas que levantan mucha pólvora, pero ¿hay necesidad en algunos lugares del interior de tener dos, tres maternidades, ocho blocks?", cuestionó. "La complementación es uno de los grandes desafíos porque allí se refleja el cambio en el modelo de atención", dijo Drago, que reconoció que es un debe de la reforma sanitaria.
Qué pasará cuando culmine la emergencia
La decisión del directorio de ASSE de extender por 120 días más la emergencia sanitaria provocó, además de duras críticas de médicos y políticos, el reclamo de que se piense una "solución de fondo".
"¿Qué va a pasar cuando termine esta prórroga? ¿Hasta cuándo van a seguir pateando la pelota para adelante?", cuestionaron varios médicos ante un panorama de incertidumbre y falta de respuestas contundentes por parte de ASSE.
Cuando concluya la prórroga, dijo a El País el vicepresidente del organismo, Ángel Peñaloza, "volveremos a negociar y a buscar acuerdos con los anestesistas". De hecho, uno de los motivos para la prórroga fue obtener más tiempo para negociar.
La posibilidad de un acuerdo fácil se cortó cuando el presidente del Sindicato Médico, Julio Trostchansky, pidió al Poder Ejecutivo la remoción de Mario Córdoba, titular de ASSE, por "incapacidad" y "negligencia" tras haber resuelto la prórroga.
En medio de la tensión, las autoridades del prestador de salud estatal reconocieron que en 120 días habían logrado cubrir el 57% de las cirugías no diferibles atrasadas. Estimaron que en 120 días más resolverían por completo la espera quirúrgica que hay sobre todo en el interior. Informaron que hasta ahora gastaron casi $ 100 millones, la mitad de lo disponible.
Durante la emergencia sanitaria los anestesistas que trabajan en ASSE cobran $ 700 la hora, casi igual que en el sector privado y mucho más que otras especialidades, que en promedio perciben $ 50 la hora. En el SMU advirtieron previo a la emergencia que no admitirían una situación tan desigual entre colegas por tiempo prolongado. En ese sentido, el sindicato propone un laudo único (ver nota aparte).