La larga aventura del joven oriundo de Ghana que luego de numerosas vicisitudes llegó a Uruguay, donde una soldado obtuvo su tenencia por disposición judicial, es emblemática respecto del nuevo tipo de inmigrantes que han llegado y seguirán llegando a nuestro país en el siglo XXI.
Durante los últimos años, miles de europeos han optado por radicarse en estas latitudes. Al mismo tiempo, expertos en el tema sugieren que Uruguay es un buen destino para "expatriados". Por ejemplo, el sitio "web" de la norteamericana Kathleen Peddicord menciona en estos momentos lugares apacibles y seguros, ideales para sus compatriotas, diez puntos en diversas partes del planeta. Allí se incluyen con sus "pro" y sus "contras", lugares como Panamá, zonas del sur de Francia, Tailandia, Nicaragua, Belize y… Uruguay.
Respecto de este último dice que es apacible, seguro y sin fuertes cargas impositivas, estable, alejado de muchos de los problemas del mundo, con residencia legal de fácil obtención, gran infraestructura. Como contras indica dos: "cerca del fin del mundo y tal vez aburrido".
El flujo inmigratorio de otros tiempos, que determinó hitos como que entre 1923 y 1931 llegaran a Uruguay alrededor de 180 mil inmigrantes, no hay indicios de que se repitan. Aquella era gente que venía a "hacerse la América" y que en gran cantidad, tuvieran oficios o no, estudios o no, lo lograron. Pero de cualquier manera vivimos una nueva migración que sin duda se habrá de traducir en panoramas humanos de rasgos muy diversos, que irán desde el caso del ghanés que llegó como hambriento polizón, hasta los estadounidenses que buscan vivir mejor con las pensiones que les pagan en Norteamérica.